Archive for Agosto, 2009

 Sempre caro mi fu quest’ermo colle,
e questa siepe, che da tanta parte
dell’ultimo orizzonte il guardo esclude.
Ma sedendo e mirando, interminati
spazi di là da quella, e sovrumani
silenzi, e profondissima quïete
io nel pensier mi fingo, ove per poco
il cor non si spaura. E come il vento
odo stormir tra queste piante, io quello
infinito silenzio a questa voce
vo comparando: e mi sovvien l’eterno,
e le morte stagioni, e la presente
e viva, e il suon di lei. Così tra questa
immensità s’annega il pensier mio:
e il naufragar m’è dolce in questo mare.
  Amé siempre esta colina,
y el cerco que me impide ver
más allá del horizonte.
Mirando a lo lejos los espacios ilimitados,
los sobrehumanos silencios y su profunda quietud,
me encuentro con mis pensamientos,
y mi corazón no se asusta.
Escucho los silbidos del viento sobre los campos,
y en medio del infinito silencio tanteo mi voz:
me subyuga lo eterno, las estaciones muertas,
la realidad presente y todos sus sonidos.
Así, a través de esta inmensidad se ahoga mi pensamiento:
y naufrago dulcemente en este mar.

Versión de Carlos López S.

 Texto procedente de “Letteratura italiana: testi e critica con lineamenti di storia letteraria“, vol. 3, di Mario Pazzaglia. Ed. Zanichelli
Primera edición, marzo 1979.

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Si me buscas en Knol, también me encontrarás: http://knol.google.com/k

Existen de 3 ecuaciones tensoriales, que equivalen a 24 (4+10+10) ecuaciones escalares, que permitirán que la física escape del laberinto en el que aún permanece atascada en la actualidad. (Fórmulas 84, 171 y 172 del TRACTATUS o de http://www.bubok.es/libro/detalles/6346/Extracto-de-la-Teoria-Conectada )

Desde Galileo-Newton, e incluso hoy en día, se suele usar la “ingenua” expresión ‘movimiento aparente del sol’. Se recurre con frecuencia a la dicotomía ‘movimiento verdadero-movimiento aparente’, o equivalentemente, ’sistema inercial-sistema no inercial’. Para Newton un movimiento verdadero sería aquel que tiene lugar con respecto al “espacio absoluto”, y sus sistemas inerciales son, ante todo, unos sistemas que permanecen en reposo (o en movimiento rectilíneo uniforme) con respecto a ese “espacio absoluto”. Por tanto, para Newton sería verdad, si tan sólo consideramos el sistema sol-tierra, que el movimiento del sol es aparente: debido a su enorme masa comparada con la de la tierra, sería el sol el que permanece en “reposo verdadero” con respecto al “espacio absoluto”, mientras que la tierra presentaría un “movimiento verdadero” a su alrededor (con más exactitud, dado un conjunto de cuerpos lo que en realidad tendría derecho a considerarse en reposo o inercial sería, según Newton, el centro de masas de tal conjunto).

Pero en 1905 Einstein eliminó, aunque por lo visto no consiguió la plenitud de tan loable objetivo, el espacio absoluto de Newton. Por tanto, en la actualidad ya no tiene (o no debería tener) el menor sentido hablar de referencias absolutas o inerciales con respecto a las cuales se observaran los “movimientos verdaderos”, mientras que en las restantes referencias tan sólo se observarían “movimientos aparentes”. Ningún movimiento es absoluto o verdadero en sí, sino relativo al cuerpo de referencia que por libre elección se decida considerarse en reposo. El movimiento es absolutamente relativo, y cualquier cuerpo, sin excepción alguna, tiene el libre derecho a autodefinirse en reposo (la velocidad de cualquier cuerpo con respecto a sí mismo es nula) y considerar que son los restantes astros del universo los que se mueven con relación a él. Hace falta, pues, refutar el principio de inercia clásico y sustituirlo por un nuevo “principio de inercia generalizado”, que permita que incluso los cuerpos libres puedan estar acelerados (la aceleración de un cuerpo con respecto a otro se obtiene a través de la métrica del espacio-tiempo, que es una métrica de naturaleza relacional: es relativa a ambos cuerpos. Así, dado un sistema de referencia cualquiera, algunos cuerpos libres tendrán movimientos rectilíneos uniformes con respecto a él, pero los restantes cuerpos libres podrán estar acelerados de cualquier modo, todo ello en función de cómo sea la métrica relacional entre cada cuerpo particular y dicho sistema de referencia). Algo se mueve…

El conjunto de ecuaciones que arriba le citaba permiten, por fin, instaurar la absoluta relatividad del movimiento. Además suponen la única alternativa posible a la relatividad general de Einstein que generaliza la relatividad especial (la velocidad local de la luz en el vacío es siempre “c”) para hacerla compatible con la gravedad y con las aceleraciones relativas.

Las he presentado al público a través de un libro (el “tractatus”, que puede encontrarse en bubok.com) que consta de dos partes diferenciadas. En la primera prescindo de cualquier fórmula matemática. Hay también un extracto de la segunda parte que pueden someter a su buen juicio, siempre que renuncien a toda suerte de prejuicios en:http://www.bubok.es/libro/detalles/6346/Extracto-de-la-Teoria-Conectada así como en http://xaterri.bubok.com/)

Yo creo…

Xavier Terri Castañé.

 

ENLACES:

 The end of broken spacetime: vixra.org

 

 

 

 

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(TRACTATUS PHYSICO-PHILOSOPHICUS)

LA CONTRADICCIÓN DE LOS GEMELOS

Dos entes A y B, o dos entes B y A, mantienen una relación perfectamente simétrica. A dice: ‘soy hermano de B’. Entonces, en perfecta simetría, B dice: ‘soy hermano de A’. A dice: ‘mi edad duplica la de B’. Secnotne, simetría perfecta en también, B dice: ‘mi edad duplica la de A’.

       Imaginemos dos entes gemelos A y B que, desde una determinada distancia inicial por ambos bien conocida, se están aproximando mutuamente en movimiento relativo rectilíneo uniforme, en sentido opuesto y con la misma celeridad constante con respecto a la carretera (por tanto, sea la que sea, la celeridad relativa de B con respecto a A es la misma que la de A con respecto a B). Aunque podrían serlo, no es necesario que los gemelos A y B sean gemelos, incluso podrían ser simples colegas de diferentes edades. Aunque podría serlo, no es necesario que dicha distancia inicial sea astronómica, un colega puede partir de Girona y el otro de Barcelona. Tampoco es necesario que viajen en muy veloces naves espaciales interestelares, tan galácticas. Pueden viajar en sendos coches convencionales, algo lentos incluso. Supongamos que ahora, en este preciso instante, sus respectivos relojes, que son idénticos, están sincronizados (una forma de sincronizarlos, teniendo en cuenta que la celeridad de cada ente con respecto a la carretera es la misma, consistiría en que un tercer ente situado en el punto medio de dicha carretera lanzara sendas señales simultáneas hacia A y B para “poner a cero” sus relojes).
       El ente A se autoconsidera en reposo mientras observa que B se le aproxima a una cierta celeridad, no necesariamente elevada y siempre constante. Recíprocamente, desde el punto de vista de B, es él el que, con idéntico derecho al de A, tiene derecho a considerarse en reposo. Por tanto, el ente B se autoconsidera en reposo mientras observa que A se le aproxima a una cierta celeridad, simétricamente la misma celeridad que antes A observaba sobre B. Ya que el tiempo es relativo a la celeridad relativa, puesto que “los relojes en movimiento andan más despacio”, ¿cuál de los dos entes es el que menos habrá envejecido desde el inicio del viaje hasta que se crucen en el mismo punto de la carretera? (La verdad es simple. Supongo que el lector ya sabe la respuesta acertada. Pero aún debe ser usted cauto y no precipitarse, pues aún nos las habemos con los demasiado inteligentes -retorcidos- argumentos del relativismo. No obstante, sugiero al lector que retenga esa lógica respuesta en su mente para que así, a lo largo de las próximas páginas, pueda ir verificando que, desde luego, se trata de la respuesta acertada.)
       A y B, o B y A, son (casi) unos ignorantes del todo: aunque ya conocen las teorías de Newton, teorías que ellos respetan y admiran, ignoran la moderna teoría de la relatividad especial de Einstein. No obstante, a semejantes entes, se les ocurre hacer un sencillo experimento: medir la velocidad de un rayo de luz -de un fotón- en el vacío. Así, tras varios ensayos, consiguen comprobar que el resultado de tal experimento acaba siendo siempre el mismo. Tal experimento siempre reproduce el mismo, para ellos, inesperado resultado: con total independencia de su celeridad relativa, los dos entes siempre obtienen un valor idéntico para la velocidad (módulo) del rayo de luz: la constante c=300.000 km/s. ¡Sorpresa! ¡Para sumar las velocidades no hay que sumar las velocidades! Un fotón, con total independencia de si lo “perseguimos” o nos “alejamos” de él, siempre nos ofrece la misma velocidad. Si nos alejamos de él, por ejemplo, a 100 km/h= 0,028 km/s, el “sentido común” parece indicarnos que su velocidad total con respecto a nosotros se obtendrá a partir de una simple suma: (c+0,028) km/s. Sin embargo, A y B acaban de comprobar experimentalmente que, de hecho, nunca ocurre así: el módulo de la velocidad -celeridad- de un fotón nunca admite “sumas” y resulta ser siempre igual a “c”. A raíz de este preciso experimento y a pesar de la evidente imposibilidad de conciliar el resultado obtenido con sus caras teorías de Newton, acaban por convencerse de la veracidad de la premisa que afirma que la celeridad de la luz es constante para todos los observadores -como es el caso de A y B- cuyo movimiento relativo sea rectilíneo uniforme.
       Tal premisa es sorprendente. Desagradable y molesta. Contradice la ley de la suma de velocidades newtoniana. Contradice, inoportuna e insidiosamente, las únicas y caras teorías que hasta ahora ellos conocen, las teorías de Newton. Pero por rarísima fortuna, tanto A como B no son extrañas antinomias metafísicas que están de efímero paso por este mundo, contemplando cómo los altísimos pedruscos caen hacia arriba desde más arriba pero directos hacia sus pétreos y telúricos cráneos. Son entes independientes e inteligentes, elevados espíritus inspirados por la eterna búsqueda de la verdad. No tienen el menor reparo -es más, creen incluso que es su libre obligación ética- en refutar una teoría si ésta se descubre falsa o absurda. Son filosóficos seres. No les preocupa que por mirar hacia las distantes y tan altas estrellas, sin ni siquiera darse cuenta de lo que discurre por debajo de sus mismísimos pies, puedan tropezar con algún pedrusco y caer dentro de cualquier tramposo pozo que les aceche desde cualquier inesperado lugar del camino. Anteponen la verdad a sus propios intereses. Deciden, aun a su pesar, refutar las únicas teorías que hasta ahora ellos conocen, las muy geniales e intocables teorías de Newton. Pero a la par, conscientes de su socrática ignorancia, se disponen a buscar y crear alguna nueva verdad. De hecho no les queda otra alternativa. Están obligados a construir una nueva teoría que sepa “sumar” velocidades y que sea consistente con la tan sorprendente premisa acerca de la constancia de la velocidad lumínica.
       B y A, o A y B, son alquimistas de espíritu. No les importa la materia, sino las leyes que la rigen. Con esfuerzo, con un poco de matemáticas y un algo de física, con unos cuantos gramos de inmaterial filosofía y con una pizca de lógica que se evapora, con muchas gotas de genialidad, consiguen reinventar la teoría de la relatividad especial de Einstein. Crean así, superando las teorías newtonianas, la teoría de la relatividad especial de Einstein.
       Es de este modo, con su tetradimensional y flamante minkowskiniana nueva teoría, como consiguen explicar la inesperada constancia de la velocidad lumínica. Al precio ¿elevado? de postular una nueva conceptualización del tiempo: un nuevo tiempo que reemplaza al viejo tiempo absoluto newtoniano y que ahora resulta ser relativo a la velocidad. En concreto, relativo a la velocidad tal cual lo dictamina la fórmula (2). Así pues, A y B ya conocen ahora todas las principales fórmulas relativistas: las transformaciones de Lorentz, la métrica tetradimensional de Minkowski,… y la susodicha fórmula relativista de la dilatación del tiempo (2).
       A y B, o B y A, críticos cartesianos falsacionistas, creen que es bueno dudar, por perfecta que parezca, de cualquier intocable teoría. Deciden, pues, someter a prueba incluso a su propia teoría (que al fin y al cabo es una teoría muy limitada: no es aplicable entre entes acelerados ni para entes que gravitan). En concreto, quieren constatar la hipotética veracidad de la relativista fórmula (2) sobre la dilatación del tiempo, según la cual, expresado vagamente en lenguaje ordinario, “los relojes en movimiento andan más despacio”. Por todo ello, cuando al cabo de un rato se cruzan en el punto medio de la carretera que une los respectivos orígenes, Barcelona y Girona, desde los cuales partieron A y B, A predice, con el uso de la citada fórmula, que el reloj en movimiento de B ha retrasado 7 diezmilmillonésimas de milmillonésimas de micronanosegundo con relación al suyo. Según A, él ha permanecido siempre en reposo mientras B se movía hacia su encuentro, acercándosele a determinada celeridad constante. Por simetría, B predice lo muy idéntico que A y lo muy al revés que A. Lo mismo y lo contrario. Según B, es él el que siempre ha permanecido en reposo entre tanto que A se estaba moviendo hacia su encuentro. Por tanto, según B, es el reloj en movimiento de A el que en realidad ha retrasado 7 diezmilmillonésimas de… ¡A pesar de que disponen de la misma teoría no consiguen ponerse de acuerdo!
       ¿Cuál de los dos es el que menos ha envejecido? De los dos tiempos distintos, no iguales, que reclama la monádica fórmula relativista (2) ¿cuál es el que se corresponde con A y cuál es el que se corresponde con B? El ente A dice: ‘Yo estoy en reposo y es B el que se mueve’ y ‘B ha envejedido menos que yo’. El ente B dice: ‘Yo estoy en reposo y es A el que se mueve’ y ‘A ha envejecido menos que yo’. ¡Lo contrario y lo mismo! La contradicción resulta mismamente evidente. Pero nada hay en el presente ejemplo, ninguna excusa relativista posible, que permita romper la simetría éntica entre A y B. La anterior justificación -¿”solución” acaso?- relativista a la ‘paradoja de los gemelos’ no es aplicable al presente caso de la ‘contradicción de los gemelos’. En virtud de la simetría según la velocidad del movimiento rectilíneo uniforme (3), es imposible que ambos entes a la vez puedan tener razón en cuanto a cuál de los dos es el que asimétricamente ha salido “favorecido” por la relatividad cinemática del tiempo. Tal vez, ya que no se desplazan en galácticas naves espaciales y su velocidad relativa es pequeña comparada con la de la luz, tan sólo discutan por culpa de unas irrisorias 7 diezmilmillonésimas de milmillonésimas de micronanosegundo, pero basta un infinitésimo intervalo de tiempo de discrepancia para que la contradicción resulte infinita. Absoluta y total. No hay “contradicciones infinitésimas”, algo es contradictorio o no lo es.
       Por todo ello, la respuesta acertada a la anterior pregunta ‘¿cuál de los dos entes es el que habrá envejecido menos desde el inicio del viaje hasta que se han cruzado en el mismo punto de la carretera?’ es, desde luego, la que el lector de las acertadas respuestas aún retiene en su mente: ninguno de los dos. ¡El tiempo ha transcurrido exactamente igual para ambos! Muy cierto es que a veces pueden existir varias maneras de detectar diferentes tipos de asimetrías en estructuras argumentales aparentemente equilibradas, pero en esta presente historia la simetría entre A y B es infinita. Total y absoluta. Ninguno de los dos entes ha gozado de privilegio alguno. Es del todo imposible hallar ningún tipo de asimetría en la presente historia que permita justificar unidireccionalmente la dilatación del tiempo relativista (2).
       La única posibilidad lógica que queda para eliminar la presente contradicción de los gemelos es afirmar, digan lo que quiera el relativismo y la fórmula (2), que para ambos “gemelos” ha transcurrido exactamente, sin duda alguna posible, el mismo tiempo (cosa que, continúo insistiendo, no equivale a negar la naturaleza relativa del tiempo, pues asumir a priori la naturaleza relacional de la coordenada temporal equivale a asumir a priori la absoluta relatividad del tiempo. Pero sobre lo que no puede quedar ninguna duda es que en el presente caso en concreto el tiempo relacional para B según A tiene
que ser exactamente el mismo que el tiempo relacional para A según B).
       A y B son ignorantes del todo pero no del todo ignorantes. Son entes filosóficos, inteligentes e independientes. Son entes que son seres (en todos los sentidos posibles de ‘seres’). Por rarísima fortuna, a diferencia de los antinómicos sabelotodo relativistas, no tienen el menor reparo en refutar una teoría si ésta se descubre absurda o falsa. Antes ya habían refutado, a pesar de ser su más caro genio, a Newton. Antes ya habían descubierto, aun a su enorme pesar, que las caras teorías de Newton ya no les servían para nada. Ahora acaban de descubrir ¡vaya tragedia! que incluso la muy nueva teoría que ellos mismos han logrado crear, la relatividad especial de Einstein, en tanto que, a través de la fórmula (2), es la responsable de la “infinitésima contradicción” de los gemelos, tampoco les sirve para nada: les vale para nada porque para nada les vale. Mas… ¿nada vale?

       Humana o divina, demasiado divina, ¿existe alguna ley eterna? Algunos historiadores sostienen que el gran Pitágoras ahogó al discípulo estúpido que se atrevió a demostrar la existencia de los números irracionales.
       ¿Cómo se puede ser un tan gran estúpido? Lo obscuro agrede lo lumínico. Es (im)propio del tonto con-fundir el arriba y el abajo. Todo fluye por el camino de lo paradójicamente coherente…  

       Es un insulto a la más elemental de las inteligencias que los relativistas quieran persuadirnos de que la paradoja de los gemelos no es ninguna contradicción lógica. Uno no es dos. La “solución” ofrecida por los relativistas consiste en afirnar que uno de los dos gemelos es el que durante todo el trayecto, incluso cuando no ha habido aceleraciones realtivas, “se ha movido de verdad”.

       Como Galileo y Newton, Einstein aún distingue entre movimientos verdaderos y movimientos “aparentes”.

       Ser y no ser.

       Ha llegado la hora para una nueva revolución copernicana.

Xavier Terri

 

Las nuevas transformaciones relacionales: viXra. org: http://vixra.org/abs/0909.0022

La relatividad del tiempo. El tiempo de la relatividad: alipso.com

La paradoja-contradicción de los gemelos: http://www.bubok.com/libros/10519/la-paradoja-de-los-gemelos-de-la-teoria-de-la-relatividad-de-einstein

Sobre la dilatación del tiempo y la contracción de longitud de Lorentz-Einstein:

Alipso.com (versión HTML)

monografías.com

Comments 2 Comments »

Así se inicia el debate que se estableció en Guateciencia entre Enrique de Guateciencia y yo.

Lo trascribo para vuestro disfrute. Sacad, vosotros mismos, las conclusiones.

  • Xavier Terri Dice:
    Julio 1, 2009 a las 2:44 am Los agujeros negros son consecuencia de creer que los graves se mueven según geodésicas gravitatorias. El primer y segundo elemento de matriz de la métrica de Schwarzschild son el inverso matemático el uno del otro. Pero si fuesen iguales entre sí, entonces, incluso con total independencia de los posibles ceros e infinitos matemáticos, los conos de luz nunca se cerrarían. No habrían ni horizontes de sucesos ni agujeros negros (ver pág. 5).
    La teoría conectada, la única alternativa posible a la relatividad general de Einstein, es la solución a los problemas de la física teórica actual. Pueden consultarla en “xavier terri” (google) o en bubok.com.
    Xavier Terri
    Terrassa, 1 julio 2009
  • Enrique Dice:
    Julio 1, 2009 a las 1:25 pm Xavier Terri,tu afirmación no es correcta. En primer lugar los agujeros negros no son consecuencia de una creencia. Existe una gran cantidad de evidencia observacional acerca de su existencia. Segundo, la geometría del espacio-tiempo de un agujero negro puede expresarse en varios sistemas de coordenadas. El que los conos de luz se cierren es un efecto de las coordenadas de Schwarzschild. Una transformación de coordenadas elimina este problema.Antes de buscar teorías alternativas habría que entender bien las teorías existentes.
  • Xavier Terri Dice:
    Julio 6, 2009 a las 5:00 am Enrique,
    estoy completamente de acuerdo con su última frase admito que no entiendo la teoría de la relatividad. Para nada.
    No niego la existencia real de objetos con radios inferiores al de Schwarzschild. Cada 2×3 se anuncia el descubrimiento de alguno de ellos, que, en lenguaje relativista, denominan agujero negro. Pero, entonces, la relatividad general tiene un problema, pues deja de ser aplicable. En el horizonte de sucesos se producen ceros e infinitos matemáticos, y en su interior, raíces cuadradas de números negativos.
    Los conos de luz se cierran y se generan, por “efecto” Schwarzschild, agujeros negros.
    Ese “efecto” se puede subsanar con un cambio de coordenadas. Se refiere usted a las coordenadas de Kruskal-Szekeres (1960). En éstas, los conos de luz ya no se cierran. Luego, según la relatividad ¡existen, o no, los agujeros negros? ¿A qué “lenguaje” hay que hacer caso, al dialecto de Schwarzschild o al dialécto de Kruskal? (Es una lástima que una teoría que presume de la libertad de ser expreseada en cualquier sistema de coordenadas, al final se vea obligada, para intentar subsanar el “efecto Shwarzschild, a usar unas coordenadas en concreto).
    Carece de sentido “ver” objetos que son imposibles de ver La pregunta clave es: ¿Acaso se han detectado fenómenos en los que objetos con radio inferior al crítico emitían, en contra de lo que sostiene la relatividad, grandes cantidades de energía, de luz? Parece que sí. Con lo cual lo único que de un modo sensato acaso se ha podido verificar empíricamente es que la relatividad es falsa.
    Estoy en completo desacuerdo con su última frase. Siempre, sin prejuicios, hay que crear. Buscar la verdad
  • Enrique Dice:
    Julio 6, 2009 a las 10:28 am Xavier,Tanto las coordenadas de Schwarzschild como de Kruskal representan la misma geometría, que es la de un agujero negro. Los ceros e infinitos de la métrica de Schwarzschild son producidos porque el sistema de coordenadas no es lo suficientemente bueno para cubrir la región cerca del horizonte de eventos. Estos sistemas de coordenadas no son lenguajes diferentes, pues representan la misma geometría de espaciotiempo. Para verlo es necesario calcular cantidades que no dependan del sistema de coordenadas. Por ejemplo, trayectorias de partículas, que corresponden a curvas geodésicas. Incluso al calcular el escalar de curvatura se puede ver que es finito en el horizonte de eventos y que la única singularidad sucede realmente en el origen de coordenadas.

    ¿Acaso se han detectado fenómenos en los que objetos con radio inferior al crítico emitían, en contra de lo que sostiene la relatividad, grandes cantidades de energía, de luz? Parece que sí.

    Si entiendo bien la pregunta, me parece que la respuesta no es correcta. ¿Existe alguna referencia donde se muestren tales observaciones?

    Saludos,

    enrique

  • Xavier Terri Dice:
    Julio 8, 2009 a las 2:18 am Enrique,
    veo que hace partícipe a las geodésicas, sobre las que al principio yo ya le había hablado, de su razonamiento.
    Nada tiene de extraño que, tras el mencionado cambio de coordenadas, se puedan obtener algunas cantidades finitas en el radio crítico (el escalar de curvatura). Pues tal cambio es “singular”, precisamente, en el radio crítico. No es más que un artificio matemático con el que se neutraliza un infinito con otro infinito.
    Algo parecido puede hacerse con las raíces cuadradas de números negativos. Se puede trabajar con la unidad imaginaria, raíz de -1, con la esperanza de que una ulterior concatenación de afortunados cálculos permita eliminarla. Una vez ya en el laberinto relativista, si por fortuna logramos salir, ¿adónde habremos ido a parar?
    En efecto, tanto en un sistema de coordenadas como en el otro, la geometría es la misma. El cambio de coordenadas fracasa: no consigue eliminar el “efecto” Schwarzschild.
    Sí, tiene razón, a mi tampoco me parece que el sistema de coordenadas relativistas sea lo suficientemente bueno.
    Soy consciente que me dirijo a un gran especialista en relatividad. No dudo que todo lo que usted dice es cierto… SI la relatividad es cierta.
    No cabe la menor duda de que si se descubriera un objeto con un radio inferior al crítico que emite luz, la relatividad quedaría refutada al instante. ¿Usted cree que esto nunca ha sucedido? Parece que sí. En la versión española de Investigación y Ciencia, abril 2009, Pankaj S. Joshi, tan de la escuela relativista como pueda serlo usted, hace un esforzado malabarismo para definir “un agujero negro sin la parte a la que éste debe su adjetivo” (”singularidad desnuda”, pues así, según afirma, “las singularidades desnudas explicarían los fenómenos de altas energías observados por los astrónomos…”
    Aunque usted me respondió con un tajante “tú afirmación no es correcta”, no cabe la menor duda que si el primer y segundo elemento de matriz de la métrica fuesen iguales (y no el inverso el uno del otro, Schwarzschild) hubiesen sido innecesario tanto diálogo. ¿No es acaso el objetivo ad hoc del cambio de coordenadas, del que usted me habló, conseguir que el primer y segundo elemento de matriz sean iguales, precisamente lo que le advertí desde un buen principio?
    Pero un métrica de este tipo, en coordenadas espaciales esféricas y sin necesidad de verse forzosamente obligado a cambiar de coordenadas, es totalmente imposible… SI la relatividad es cierta.
    Todo lo que usted dice, no lo dudo, es cierto… SI la relatividad es cierta. Todo lo que yo digo, no lo dude, es cierto… SI la teoría conectada es cierta.
    ¿Hay vida más allá de la secular teoría de la relatividad?P.D.:Las ecuaciones de movimiento de la teoría conectada NO tienen nada que ver con las geodésicas relativistas.
  • Enrique Dice:
    Julio 8, 2009 a las 11:47 am Xavier,

    Nada tiene de extraño que, tras el mencionado cambio de coordenadas, se puedan obtener algunas cantidades finitas en el radio crítico (el escalar de curvatura).

    El escalar de curvatura es el mismo en cualquier sistema de coordenadas. Ese el propósito de definir cantidades invariantes. Podés hacer el cálculo en la métrica de Schwarzschild y ver que no hay nada raro ocurriendo en el radio crítico. Hacer el cálculo es la forma de convencerse a uno mismo de este tipo de cosas.

    La forma de validar teorías es por medio de experimentos y hasta la fecha la relatividad ha pasado todas las pruebas experimentales. Mientras no haya evidencia en contra, seguirá siendo la mejor toería disponible y cuando la haya entonces veremos cómo hacer alguna corrección. La validez de una teoría no se verifica viendo dónde aparecen raíces de números negativos. Mientras uno pueda calcular cantidades medibles, es sólo la comparación con la observación la que puede refutar o establecer una teoría como correcta.

    El sistema de coordenadas es una herramienta que uno elige precisamente para que las cosas se simplifiquen en el análisis. Si el sistema físico presenta inconsistencias en unas coordenadas, pero no en otras, entonces simplemente escogemos las coordenadas en donde se comporta mejor.

    Juzgar una teoría por el sistema de coordenadas es como juzgar a una persona por la ropa que viste.

  • Xavier Terri Dice:
    Julio 10, 2009 a las 2:40 am Enrique,
    es sorprendente que se califique como ‘crítico’ un (pseudo)lugar en el que “no hay nada raro ocurriendo” (Una teoría obsoleta no se corrije, se refuta.)
    Mi comentario era general. Hay cantidades invariantes, no dependen del sistema de coordenadas, y cantidades no invariantes (la que ustedes llaman “tiempo coordenado”, por ejemplo). En una teoría sensata tanto las unas como las otras, sin excepciones, deberían tener un comportamiento sensato. Pero la relatividad “ofrece” la desagradable posibilidad de que algunas puedan ser cero, infinito o un número imaginario. En los casos en los que esta posibilidad se actualiza, suceden cosas raras. Por ejemplo, el tiempo coordenado (es conveniente no confundirlo con el tiempo propio, éste no depende del sistema de coordenadas) que tarda un grave en alcanzar el horizonte de sucesos es… ¡infinito!(aunque pueda proporcionar ciertas cantidades medibles, no creo que sea demasiado fiable una teoría que afirma que el tiempo coordenado que se tarda en viajar de España a Guatemala es infinito).
    En la teoría conectada, sin necesidad de ninguna ulterior modificación ad hoc ni de ninguna forzada transformación “singular” de coordenadas para corregir posibles inconsistencias, ambos tiempos, coordenado y propio, son finitos (la teoría conectada conserva constante la componente temporal contravariante de la tetravelocidad, no la covariante).
    ¿Se pueden resolver este tipo de inconsistencias dentro del marco teórico de la misma relatividad? Tal vez. Usted sabrá (pero yo pienso que no). Insisto y persisto: ¿Hay alguna teoría alternativa que carezca ya de entrada de este tipo de inconsistencias? SÍ, la teoría conectada, que es mucho más que una teoría sobre la gravitación y sobre la que, no sé, tal vez ya hemos hablado demasiado.P.D.: ¿Usted se cree de verdad las historietas de Kip Thorne, el que cuando alza la vista tan sólo alcanza a ver oscuridad?
  • Gustavo A. Ponce Dice:
    Julio 10, 2009 a las 10:55 am Xavier:¿Dónde podemos encontrar alguna publicación para entender la teoría conectada? No estoy de acuerdo con eso de que “las teorías se refutan”; algunas veces sucede, pero no en general. Por ejemplo: la mecánica de Newton sigue funcionando cuando los campos son débiles, las velocidades, pequeñas, etc. Su dominio de validez es limitado, y por ello necesitamos nuevas teorías. Si la teoría conectada es capaz de extender el dominio de validez de la relatividad general, me gustaría conocer los detalles, las ecuaciones, los hechos experimentales/observacionales, etc.
  • Enrique Dice:
    Julio 10, 2009 a las 11:54 am Xavier,De nuevo, lo que llamás inconsistencia realmente no lo es. Que el tiempo coordenado de un evento sea infinito no significa nada porque las coordenadas por sí sólas no tienen relevancia. Ese es precisamente el mérito de la relatividad general. Su formulación no depende del sistema de coordenadas.Un ejemplo de una singularidad de coordenadas más cotidiano es lo que sucede en los polos del planeta. En coordenadas de latitud y longitud cada punto tiene coordenadas únicas, excepto en los polos. En polo norte, por ejemplo, está a 90 grados de latitud, pero ¿cuál es la longitud? podría ser 0, 45, 180, etc. Cualquier longitud se refiere el mismo punto cuando la latitud es 0. Esa es una singularidad de coordenadas, porque quiere decir que cuando estamos en latitud cero podemos avanzar en la otra coordenada, la longitud, ¡pero permanecemos en el mismo punto! Aquí tenemos un caso en donde tus coordenadas te dicen que la distancia entre dos puntos de longitud diferentes es cero, en el “punto crítico” del polo norte (o sur) . Pero no hay nada raro ocurriendo en el polo, simplemente el sistema de coordenadas es singular allí. No hay nada mal con el planeta, lo malo es nuestra elección de coordenadas. Lo mismo sucede con las coordenadas de Schwarzschild.En fin, si la relatividad no pasa tus criterios estéticos, ese no es problema de la ciencia. Mientras una teoría pueda calcular cantidades observables que concuerden con los experimentos, no habrá nada que le quite su validez. La relatividad no puede ser refutada. Se ha ganado su lugar pasando muchas pruebas experimentales. A lo sumo habrá que extenderla o modificarla cuando hayan datos experimentales que no concuerden con sus predicciones.
  •  Xavier Terri Dice:
    Julio 13, 2009 a las 3:46 am Pueden consultarla en “xavier terri” (google) o en bubok.com.
    Aquí encontrarán la teoría relacional, que es una teoría que tan sólo es válida, incluso suponiendo una total ausencia de gravedad, localmente. Introduce la teoría conectada.
    La teoría conectada no se limita a ser una mera teoría sobre la gravitación. A diferencia de la relatividad general, que consta de tan sólo 4+10=14 ecuaciones básicas (movimiento+campo), el nuevo paradigma se construye sobre 4+10+10=24 ecuaciones, cuyo gran logro es la “absoluta relatividad del movimiento”; la abolición definitiva del espacio absoluto.
    Para entenderla hay que saber sintonizar la frecuencia de los nuevos tiempos, y es posible que sus grandes conocimientos de relatividad sean más un lastre que una verdadera ventaja para comprender este cambio de paradigma.
    Les agradezco sinceramente su interés. Hay muchas nuevas ecuaciones pendientes de resolución. Queda mucho trabajo por hacer. Ustedes pueden ser los pioneros de la nueva era de la física.
  • Enrique Dice:
    Julio 13, 2009 a las 5:34 am Xavier… te deseo buena suerte con tus ideas. Talvez si expresás tu “teoría” con un mínimo de rigor científico puede que se entienda algo.Mientras tanto te agradecería que no me hagás perder el tiempo en discusiones que no van a ninguna parte. Ese no es el propósito de este espacio.
  • Xavier Terri Dice:
    Julio 14, 2009 a las 1:48 am Enrique,
    no fue mi intención dejarte en evidencia en “tu” espacio ni evadirte de tu muy serenísimo tiempo.
    Pensé que me dirijí a GuateCiencia, no a guateciencia-ficción anglosajonizada.
    La historia demuestra que la inmensa mayoría de (…).
    Independiente y libre, el sol se mueve…
    Solares saludos, pues.
    Se despide…
    Siglo XXI
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    Transformaciones relacionales que sustituyen las transformaciones de Lorentz:

    viXra. org: http://vixra.org/abs/0909.0022

    Métrica de Schwarzschild

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    Inauguro blog. Es un buen día. Cualquier día es un buen día para iniciar una revolución. Pero las revoluciones no surgen de la nada ni a la nada retornan. Surgen en momentos cruciales de la historia. No sé si este es un buen momento para iniciar una nueva revolución copernicana… Parece, a los ojos de quienes defienden pasadas revoluciones (relatividad y cuántica), que nunca será el momento, o al menos, nunca será el momento preciso para una revolución en la que ellos no sean principales protagonistas. Lo siento, amigos, pero el destino no excluye a los disidentes o a los visionarios de formar parte de la historia. Más bien, todo lo contrario.

    Se reiteran las reiterativas historias y, de nuevo, ¡tan prestas aguardan las llamas! Solo que este vez no es Bruno el que arde…

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