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LAS CONTRADICCIONES DEL PRINCIPIO DE EQUIVALENCIA (pág. 47)

 

       El principio de equivalencia de Einstein es la piedra angular en la que se fundamenta la teoría de la relatividad general. Si aquél resultara ser falso, así también ésta. En tal caso, tanto las ecuaciones de movimiento, las geodésicas gravitatorias, como las ecuaciones de campo de la relatividad general, las Ecuaciones de Einstein, serían falsas.

       La postulación del principio de equivalencia, con el que Einstein en un inicio tan sólo pretendió justificar sus geodésicas gravitatorias, contiene múltiples sofismas. Antes hemos visto que aparte de presuponer la identidad entre la masa inercial y la masa gravitacional, también presupone, falazmente, la siguiente identidad: ‘grave’ = ’cuerpo libre’. Sobran motivos, pues, para la crítica y la duda razonables: ¿Las famosas ecuaciones tensoriales DU=0, las geodésicas gravitatorias de Einstein, mera extensión tetradimensional de dv=0, se fundamentan sobre sensato sentido alguno?

 

       A pesar de que al inicio de sus argumentaciones es el propio Einstein el que destaca la sorprendente posibilidad de que puedan existir diferentes tipos de masa, es el mismísimo Einstein el que nunca ha cesado de presuponer que la masa inercial y la masa gravitacional son idénticas, como si una vez asegurada la completa identidad entre ambos presupuestos tipos distintos de masas, ya no pudiese restar la menor duda acerca de que las ecuaciones de movimiento en un campo gravitatorio no pudiesen ser otras que las que él nunca ha cesado de defender, las geodésicas gravitatorias de la relatividad general: DU=0. Tales geodésicas gravitatorias de Einstein, como antes se ha explicado, no son más que una confusa e ininteligible generalización tetradimensional del “principio de equivalencia y de inercia de Galileo-Newton”, dv=0.

       Es claro y cierto que en la vieja teoría de la Gravitación Universal de Newton, si la masa inercial es idéntica a la masa gravitacional, los graves obedecen localmente el principio de equivalencia de Galileo para la caída libre: aceleraciones relativas nulas: dv=0. Pero todavía es más cierto, en el contexto de las teorías newtonianas, que si la masa inercial no es exactamente igual a la masa gravitacional, entonces dv, o DU, ya no será rigorosamente igual a cero (todavía es muchísimo más cierto que dv=0 no es más que un simple caso particular de la 2ª ley de Newton que tan sólo obedecen los cuerpos libres, que nada tienen que ver con los universalmente gravitantes graves newtonianos). ¿Por qué Einstein se entretiene en simular la posibilidad inicial, opuesta a la que después querrá defender, de que no sean idénticas?

       Einstein se olvida de que la aceleración de los graves en cualquier otra posible teoría que no sea la de Newton (precisamente lo que pretende Einstein es crear una nueva teoría de la gravitación, que no sea la de Newton) también puede depender a priori, aparte de la masa, de muchísimos otros “ininmaginables” parámetros, como… ¿por ejemplo?… (ahora lo veremos) ¿No resulta extraño que Einstein se enrede en un problema, la fingida posibilidad de que la masa inercial no sea idéntica a la masa gravitacional, cuando ya de antemano ha querido forzar la conclusión, de otro modo no habría sabido cómo justificar sus geodésicas gravitatorias, de que es imposible que ambos tipos de masa puedan ser distintos? Si la posibilidad en un inicio analizada por Einstein de que la masa inercial pudiese ser distinta a la masa gravitacional se hubiese probado exitosa, ¿cómo hubiese podido al final justificar Einstein sus geodésicas gravitatorias DU=0?

       Cuan más astuto, más confuso, Einstein pretende desviar la atención hacia la masa de los graves. Einstein intenta reducir el problema de la caída de los graves en el problema artificial de si pueden existir distintos tipos de masa, cuando la cuestión relevante para sus nuevas teorías no estriba en saber si la aceleración de la caída puede depender de la masa del grave, sino en si depende de su velocidad. ¿No resulta extraño y sospechoso que al propio Einstein le pasara desapercibido tan “inimaginable” parámetro: la velocidad? ¿Depende la aceleración gravitatoria de la velocidad (la velocidad con respecto a la tierra, por ejemplo)?

       ¿Hay que comenzar el estudio del problema de cómo construir una nueva teoría de la gravedad que supere la caduca teoría de Newton con el análisis, como pretende simular Einstein, de los posibles distintos calificativos que puedan corresponder a la substancia, la masa, o se trata de desentrañar qué predicados cinemáticos y dinámicos corresponden al sujeto substancial, en tanto que a su vez es grave? ¿No es cierto, calificativos aparte, que el significado de ‘masa’ para las teorías de Newton es incommensurable con el de cualquier otra posible teoría distinta a la de Newton (precisamente lo que pretende Einstein es crear una nueva teoría de la gravitación, que sea distinta a la de Newton) y que, en consecuencia, las implicaciones que una completa igualdad entre la masa inercial y la masa gravitacional puedan tener en la teoría de Newton (dv=0, o DU=0, desde el peculiar punto de vista del célebre observador del ascensor en caída libre de Einstein) jamás deberán ser establecidas como premisas fundacionales con las que crear una nueva teoría de la gravedad que supere la caduca teoría de Newton?

       Después de haber asegurado Einstein en su primera teoría de 1905, la relatividad especial, que la velocidad máxima posible de la naturaleza es la constante ‘c’ (cosa que implica, para Einstein, que la aceleración de un cuerpo cuya velocidad ya sea ‘c’ tiene que ser nula, de lo contrario, si su aceleración no fuese nula, significaría que su velocidad aún continúa aumentando, en contradicción con que ‘c’ represente la velocidad máxima de la naturaleza), la pregunta capital inicial que debería haber preocupado a Einstein nada debería haber tenido que ver con la masa, sea calificada inercial, sea calificada gravitacional,… de los graves. ¿Cómo es posible que fuese precisamente el mismísimo creador de la teoría de la relatividad especial el que se olvidara de analizar qué papel desempeña la velocidad en el movimiento acelerado de caída libre de los graves?

       La piedra angular de Einstein a la hora de generalizar la relatividad especial (por cierto, ¿cómo se puede denominar “relatividad “general”” a una teoría que no reconoce la relatividad del movimiento y que aún defiende los movimientos de rotación absoluta con respecto al espacio absoluto de Newton y los tan especiales y “privilegiados” sistemas de referencia inerciales?) nada debería haber tenido que ver con lo que antaño hubiese podido preocupar a Galileo… o ni siquiera ocupar a Newton.

       Es cierto y claro que a Galileo Galileo le preocupaba, ante todo, la posible independencia de la aceleración gravitatoria de la masa del grave, pero lo que, sobre todo, debería haber preocupado a Albert Einstein es la posible dependencia de la aceleración gravitatoria de las velocidad del grave: ¿Depende la aceleración gravitatoria de caída libre de los graves de la velocidad?

       Sólo hay dos respuestas posibles, y no: (PRINCIPIO DE EQUIVALENCIA DE EINSTEIN (III))

Xavier Terri

Abril, 2010

 

 

(Por si aún no ha quedado claro o todavía ha quedado confuso, intentaremos publicar la tercera parte, la que sigue a la segunda que sigue a la primera, de esta presente concatenación de artículos antes de 4 ó 5 semanas y media)

Seguir la pista…

 

 

 

 



One Response to “PRINCIPIO DE EQUIVALENCIA DE EINSTEIN (II)”

  1.   Sharen Hews Says:

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