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Es cierto y claro que a Galileo Galileo le preocupaba, ante todo, la posible independencia de la aceleración gravitatoria de la masa del grave, pero lo que, sobre todo, debería haber preocupado a Albert Einstein es la posible dependencia de la aceleración gravitatoria de la velocidad del grave: ¿Depende la aceleración gravitatoria de caída libre de los graves de la velocidad?

Sólo hay dos respuestas posibles, sí y no:

1)  Si la aceleración depende de la velocidad, entonces el principio de equivalencia de Einstein es falso: graves con distintas velocidades presentarán distintas aceleraciones de caída hacia la tierra, con lo cual las aceleraciones relativas entre ellos no serán rigorosamente nulas. No será cierto que dv=0, o DU=0. El valor preciso de las aceleraciones relativas no será igual a cero ni siquiera localmente. El observador del ascensor del célebre gedanken experiment de Einstein -o sea, Einstein- tendrá que admitir que las aceleraciones de los restantes graves con respecto a él no son nulas, pues dependerán, en rigor, de cuales puedan ser sus correspondientes velocidades relativas con respecto a la tierra. Y el principio de equivalencia de Einstein con el cual Albert Einstein pretendió justificar que las ecuaciones de movimiento en un campo gravitatorio no pueden ser otras que una mera extensión dimensional de dv=0, las geodésicas gravitatorias DU=0, resultará ser rigorosamente falso.

2)  Si la aceleración no depende de la velocidad, entonces es la inviolable premisa de la teoría de la relatividad, según la cual la constante ‘c‘ representa la máxima velocidad posible de la naturaleza, la que resulta ser rigorosamente falsa: un grave que ya haya alcanzado la velocidad máxima ‘v=c‘ presentará la misma aceleración que cualquier otro posible grave con cualquier otra posible velocidad menor a ‘v=c‘, lo cual significa que, pese a haber alcanzado aquél la velocidad máxima permitida por la teoría de la relatividad, por estar aún acelerado al mismo ritmo que cualquier otro posible grave con cualquier otra posible menor velocidad a ‘v=c‘ continuará aún aumentando su velocidad al mismo ritmo que el de cualquier otro posible grave con cualquier otra posible menor velocidad a ‘v=c‘, en contradicción con la inviolable premisa de la teoría de la relatividad que prohíbe que un grave que ya ha alcanzado su velocidad máxima ‘v=c‘ continúe aún acelerándose; es decir, aumentando su máxima velocidad posible. Las geodésicas gravitatorias relativistas DU=0, que prohíben velocidades superiores a ‘c‘ (esto sólo ocurre cuando la ecuación DU=0 es interpretada dentro del contexto de la teoría de la relatividad. Reinterpretada con métricas de naturaleza relacional admite, sin problema alguno, las velocidades no locales superiores a ‘c’ que los cuerpos libres suelen mostrar, la velocidad de nuestra estrella más próxima, por ejemplo), resultarán ser rigorosamente falsas.

Sólo hay dos respuestas posibles, sí y no:

(¿Qué es paciencia que nunca acaba? Insistir sin repetir… El lector puede comparar las fórmulas para la aceleración radial de un grave obtenidas por la teoría de la relatividad general, deducidas a partir de las geodésicas gravitatorias de Einstein, y las obtenidas por la nueva teoría conectada, deducidas a partir de las nuevas ecuaciones de movimiento (84), en el artículo de viXra: ‘La relatividad general de Einstein es a lo sumo una teoría sobre la gravitación‘. O en el artículo de Monografías.com: ‘La relatividad general de Einstein es a lo sumo una teoría sobre la gravitación’. O en el artículo de Alipso.com: ‘La relatividad general de Einstein es a lo sumo una teoría sobre la gravitación. ¡Errónea! ¡¡Errónea!! ¡¡¡Errónea!!! …)

(El prejuicio es rico en ejemplos y pobre en contraejemplos. Sobran físicos experimentales que afirman, con el obnubilado propósito de defender la teoría de la relatividad, que han conseguido verificar, con suma precisión, el principio de equivalencia de Galileo-Einstein sobre la caída libre de los graves. ¡Enhorabuena! ¡¡Y en buena hora!! Cierta confusión os ha permitido refutar, con suma precisión, la teoría de la relatividad. ¿O acaso creéis que existen graves cuyas velocidades locales son superiores a ‘c‘?. La pregunta relevante que hay que investigar es: ¿Depende la aceleración de los graves de la velocidad?)

¿Dónde empieza a desdibujarse la sinuosa frontera entre imaginación y fantasía? ¿No resulta extraño y muy sospechoso que sea el propio y mismísimo Einstein, gran hacedor de fantásticos y persuasivos experimentos mentales como el del célebre ascensor acelerado, el que ignore el parámetro ‘velocidad’, cual si fuese marginable e inimaginable? ¿No era la velocidad la destacada y única nueva protagonista del revolucionario factor de Lorentz de Einstein? ¿Las urgencias históricas (si retrocedemos un siglo comprobaremos que el dominio de aplicabilidad de la, por aquellos tiempos, novísima relatividad especial de 1905 era nimio y ridículo comparado con el de las viejas teorías de Newton de 1687) precipitaron en exceso la genial imaginación creativa de Einstein cuando se enfrentó al ineludible problema de mejorar y generalizar su limitada teoría de 1905, la relatividad especial?

La teoría de la relatividad general no es una generalización coherente de la relatividad especial de Einstein. La relatividad general de Einstein no es la generalización correcta de la teoría de la relatividad especial (por cierto, también es necesario retocar la relatividad especial. Hay que sustituir la métrica de Minkowski por la nueva métrica relacional. Toda teoría sensata debe ofrecer la posibilidad de elegir las constantes de integración de sus ecuaciones de campo, interpretadas relacionalmente, de modo que la métrica resultante permita eliminar cualquier posible paradoja o ‘contradicción de los gemelos’). Si la aceleración de los graves depende de la velocidad, entonces el principio de equivalencia de Einstein, premisa sobre la que Albert Einstein construye su teoría de la relatividad general, resulta ser falso: graves con distintas velocidades presentarán distintas aceleraciones (aceleraciones con respecto a la tierra, por ejemplo), luego estarán acelerados entre sí y no será cierto, ni siquiera localmente, que DU=0. Si la aceleración de los graves no depende de la velocidad, entonces es la más célebre de las inviolables premisas de Einstein, la que sostiene, tanto en la teoría especial como en la teoría general, que la máxima velocidad posible de la naturaleza es ‘c‘, la que resulta ser falsa: graves con velocidades iguales a la velocidad máxima relativista ‘c‘ aún continuarán estando acelerados al mismo ritmo que el de cualquier otro posible grave con cualquier otra posible velocidad menor a ‘v=c‘ (acelerados con respecto a la tierra, por ejemplo), luego será imposible que la constante ‘c’ represente la máxima velocidad posible de la naturaleza.

En ambos casos, y no resta más alternativas posibles (o la aceleración no depende de la velocidad, o la aceleración sí depende de la velocidad), la teoría de la relatividad de Albert Einstein resulta ser falsa: o se viola, supuesto el no, la premisa sobre la velocidad máxima posible de la naturaleza de la relatividad especial, con lo cual indirectamente también se viola la relatividad general, supuesta generalización de la relatividad especial construida sobre la hipótesis de que la relatividad especial es localmente válida; o se viola directamente, supuesto el , la relatividad general, teoría construida a partir del principio de equivalencia, esto es, construida a partir del contradictorio, confuso e ininteligible principio de equivalencia y de inercia de Galileo-Newton-Einstein de Albert Einstein.

¿Son posibles los imposibles? ¿Lo contradictorio es posible? La teoría de la relatividad, tanto la especial como la general, siempre sale derrotada cuando se enfrenta, como la especial tanto la general, al más simple buen sentido lógico.

Según el principio de equivalencia de Einstein un sistema en caída libre gravitatoria es (localmente) inercial. ¿Hay alguien capaz de explicar el significado lógico de la proposición ‘un sistema en caída libre gravitatoria es (localmente) inercial’? Aún todavía entiendo…

(¡Cuánta armonía, cuánta ciencia… y cuánta paciencia! ¡Cuánta inteligencia! ¿Acaso será por algún sublime designio que hay ciertas cosas que todo el mundo entiende o …acaba entendiendo? Se yerra, miente y desmiente en cualquier lenguaje, incluido el certero lenguaje matemático. ¿DU=0?.

Las “irrebatibles” ecuaciones de movimiento de la teoría de la relatividad general de Einstein, las famosas ecuaciones geodésicas gravitatorias, las ecuaciones tensoriales DU=0, mera extensión tetradimensional de dv=0, nada tienen que ver con el movimiento real de los graves. En consecuencia, las ecuaciones de campo de la teoría de la relatividad general, las Ecuaciones de Einstein, inventadas para armonizar con las geodésicas gravitatorias DU=0, nada tienen tampoco que ver con el movimiento real de los graves y, mucho menos aún, con el pseudoproblema del “universo entendido como un todo” o del origen absoluto de ‘el’ tiempo. ¿Hasta cuando lo ininteligible será confundido con lo inteligente?)

¿Cuál es la única alternativa lógica posible a las geodésicas gravitatorias de Einstein? ¿Son imposibles los posibles? ¿Ha conseguido la nueva ‘teoría conectada’ superar los famosos 3 test clásicos? (Recordemos, como se apuntó en el artículo Dark Matter, que la relatividad general está refutada empíricamente desde el mismo momento en que nació por, por ejemplo, el simple fenómeno del redshift gravitatorio, el cual demuestra que el tiempo transcurre más despacio cuanto mayor es la distancia a la fuente, lo contrario de lo que afirma la relatividad general.) ¿Ha conseguido también solucionar, aparte de los absurdos y pueriles rompecabezas relacionados con los paradójicos “viajes extraterrestres en el tiempo” y con los ridículos “startreks” y “stargates” que caracterizan la im-posible escuela relativista preestablecida oficial actual (que no a Einstein), el problema de la Materia Oscura?

Xavier Terri

Junio 2010

Seguir la pista…

(Por si aún todavía no ha quedado claro, intentaremos publicar la cuarta parte, la que sigue a la tercera que sigue a la segunda que sigue a la primera, tal vez titulada ‘Geodésicas gravitatorias y Ecuaciones de Einstein’, de esta presente concatenación de artículos antes de que medien 9 semanas y media)

P.D.: Los ciertos no saben errar. Los que saben nunca yerran por cuenta propia. Mi implacable crítica a los evidentes errores de Einstein no pretende menoscabar ni un ápice su indiscutible figura. Pionero solitario en ignotos territorios, el genio es el que más yerra.

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3 Responses to “PRINCIPIO DE EQUIVALENCIA DE EINSTEIN (III)”

  1.   Iñigo Usabiaga Gervas Says:

    La aceleracion si depende de la velocidad, si uno defiende que la aceleracion depende de la masa, se deduce de ahi que la masa dependera de la velocidad, algo que esta demostrado. No entiendo a que te refieres cuando dices que la aceleracion puede no depender de la velocidad, si esta sobradamente dicho que la masa de un cuerpo aumenta con su velocidad, luego la aceleracion que adquiere a causa de una fuerza dependera por tanto, de su masa y consecuentemente de su velocidad.

  2.   Xavier Terri Says:

    Gracias Iñigo por comentar, y disculpa mi tardanza en la respuesta.
    Tus dudas son razonables. La energía mecánica de un grave en “caída libre” es constante: el aumento de energía cinética queda compensado por la disminución de energía potencial. Siendo así y teniendo en cuenta que la masa es igual a la energía (E=mc2), ¿cómo es posible que la masa (la energía) del grave aumente con la velocidad? ¿Según la teoría de la relatividad ¿la energía del grave no es constante? (según la teoría de la relatividad se conserva constante la componente covariante (subíndice) del tetraimpulso, según la teoría conectada, la contravariante: http://www.bubok.com/libros/6346/Extracto-de-la-Teoria-Conectada )
    El objetivo del artículo presente consiste en demostrar que tanto si la aceleración depende, o no depende, de la velocidad la teoría de la relatividad sale perdiendo. Es contradictoria. Ahora bien, tu preguntas sobre la dependencia de la masa y la aceleración de la velocidad. La respuesta acertada es que, en un campo estacionario, la masa (la energía) se mantiene constante, luego la masa no depende de la velocidad, ni aumente (o disminuye) con la velocidad. ¿Significa esto que la aceleración tampoco depende de la velocidad? Son las fórmulas de la teoría las que deben decidirlo. Puedes consultarlas en el anterior enlace. El resultado es el que aparece en la ´pagina 10 de: http://www.monografias.com/trabajos-pdf4/principio-equivalencia-y-ecuaciones-einstein/principio-equivalencia-y-ecuaciones-einstein.pdf

  3.   Diego Alcubierre Says:

    Hola Xavier, espero que puedas responderme…

    Hay algo que no entiendo de tus apreciaciones y que me gustaría que mencionaras.

    Además del reemplazo de las transformaciones de Galileo por las de Lorentz en la teoría de la relatividad especial, ¿no es cierto que la mayoría de las leyes (junto con la de la inercia de Newton) son modificadas añadiéndoles los supuestos cambios de la teoría de la relatividad especial?

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