Archive for Septiembre, 2010

  

IMPORTANTE: Muy pronto presentaremos otra de las piezas clave de la nueva revolución copernicana: la métrica relacional (una generalización de la métrica… clic aquí) que permite eliminar, cuando es aplicada al nuevo principio de inercia generalizado 77 (pág. 141) los movimientos de rotación absoluta en el espacio absoluto de Newton-Einstein (entre tanto tal vez el lector prefiera deducirla por su propia cuenta. Es muy fácil si el pensamiento se despoja de los prejuicios relativistas y de los sistemas inerciales y no-inerciales).

Antes de presentarla serán aún necesarios 1 ó 2 artículos que ayuden a comprender el profundo sentido físico de esta nueva revolución copernicana. Los iremos colgando a lo largo de las próximas semanas.

Algo se mueve… Quien no reconoce la pura evidencia se pierde en sus irresolubles enredos.

 

El fin de los sistemas inerciales y el espacio absoluto de Newton-Einstein

 

Anterior: Geodésicas gravitatorias y ecuaciones de campo de Einstein (I)

 

 

       

 

 

 

¿DIFERENTES CLASES DE OBSERVADORES O DIFERENTES CLASES DE MOVIMIENTOS?

 

        Lo evidente no deslumbra, escapa… Nunca alzará la vista hacia el sol quien ignora su existencia. Ahora que empieza un nuevo día, basta la tenue luz del alba para cegar a la ciencia que ha permanecido encadenada, durante más de tres siglos, en la oscura caverna del espacio absoluto.

 

       Las dicotomías sistema inercial y sistema no-inercial y movimientos verdaderos y movimientos aparentes extraviaron a Einstein. La física contemporánea aún acarrea tan grave extravío, cuyo origen se remonta, como quedará claro a lo largo de la presente serie de artículos, al principio de inercia de Galileo-Descartes del s.XVII.

       Isaac Newton convirtió el principio de inercia en la primera de sus 3 conocidas leyes, la ley de inercia, mero caso especial de su segunda ley (f=ma) cuando la fuerza tridimensional es nula (f=0). La ley de inercia para los cuerpos libres de Newton, cuya expresión en lenguaje matemático es dv=0 (a=0), no admite otra solución que la conocida solución trivial: movimiento rectilíneo uniforme: v=cte (el reposo no es más que el caso particular en el que cte=0).

       ¿Qué entendió Newton? Como muy bien sabía Newton, existen cuerpos libres cuyo movimiento no es acorde con dicha solución. Son cuerpos que a pesar de ser libres (para Newton, para un cuerpo libre f=0) presentan un movimiento no uniforme o acelerado. Su vector-velocidad v está variando en el tiempo y, por lo tanto, no obedecen la ley de inercia dv=0. Ante la enojosa evidencia de que la ley de inercia presenta claras excepciones y que, en consecuencia, no puede ser considerada una verdadera ley, Isaac Newton, en lugar de refutarla, optó por diferenciar entre 2 clases distintas de sistemas de referencia u observadores: los sistemas inerciales y los sistemas no-inerciales. En la primera clase, su ley de inercia dv=0 resultaba, por imposición, tautológicamente cierta. Y los movimientos acelerados que demostraban que los cuerpos libres no obedecen la ley de inercia eran considerados movimientos “aparentes”, una ficción creada por una pésima elección del sistema de referencia, el cual era degradado a la categoría de no-inercial.

 

       La imaginación supera la ficción. Sea un conjunto de esferas flotando ingrávidas y libres en el espacio que presentan movimientos relativos de traslación y de rotación (como sabemos, por la conservación del momento angular una esfera libre presenta una rotación contante). Imaginemos qué es lo que veríamos si pudiésemos habitar en cualquiera de ellas. ¿Qué clase de movimientos observaríamos, desde una esfera en concreto, de las restantes esferas? ¿Las veríamos todas en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme (dv=0)? Si desde el punto de vista de un habitante de la esfera A otra esfera B presenta un movimiento de rotación sobre sí misma, entonces, desde el punto de vista un habitante de la esfera B ¿no presentaría la esfera A un movimiento de rotación orbital alrededor suyo (alrededor de B)? ¿No es evidente que la diversidad de los movimientos de los cuerpos libres, incluso cuando son observados desde un mismo cuerpo de referencia, no se restringe a la ley dv=0?
 

        No existe ningún sistema de referencia con respecto al cual todos los cuerpos libres obedezcan, sin excepción, la ley de inercia dv=0. Algunos cuerpos libres sí la obedecerán, y otros muchos, no. De lo que se sigue que:

 

1)              La relatividad del movimiento es incompatible con el principio de inercia clásico dv=0.

2)              Es necesario un nuevo principio de inercia generalizado que no restringa el movimiento de los cuerpos libres a la solución trivial v=cte.

3)              El movimiento de los cuerpos libres con respecto a un mismo sistema de referencia deberá contener alguna propiedad relacional particular que sepa caracterizar y distinguir la clase concreta de movimiento de cada uno de estos cuerpos libres con respecto a este común cuerpo de referencia.

 

        La ley de inercia clásica para los cuerpos libres no admite otra solución que la solución trivial v=cte. Este hecho es uno de los puntos clave para comprender la nueva revolución copernicana, pues esta imposibilidad de la ley de inercia para generar otras soluciones matemáticas distintas a la solución trivial es lo que provocó la dicotomía teorética entre sistemas inerciales, con respecto a los cuales se supone que los movimientos son “verdaderos”, y sistemas no-inerciales, los culpables de que observemos “apariencias” y “ficciones”, es decir, movimientos que no obedecen las leyes “verdaderas” creadas por Newton. Dicho en otras palabras, si la ley de inercia hubiese sido capaz de generar soluciones matemáticas que admitieran que los cuerpos libres pudiesen estar acelerados no habría hecho falta inventarse los sistemas no-inerciales ni, subsiguientemente, las dicotomías inercial-no inercial y movimiento verdadero-movimiento aparente. ¿O acaso los sistemas no-inerciales no se inventaron, precisamente, para intentar justificar de cualquier modo las aceleraciones de los cuerpos libres, prohibidas por la ley de inercia dv=0? Si la ley de inercia es cierta, ¿por qué Newton se vio obligado a inventarse los sistemas no-inerciales?

       Esta línea de pensamiento dicotómico desemboca en el espacio absoluto newtoniano. Puesto que se supone que desde un sistema inercial los cuerpos libres no presentan, por definición, movimientos “acelerados”, un sistema inercial debe ser a su vez, de lo contrario no se cumpliría la ley de inercia dv=0, un sistema no “acelerado”, es decir, un sistema que debe permanecer en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme…… Pero, ¿qué significa esto? Ya que por la necesidad lógica de su propia definición ‘movimiento’ tan sólo puede ser entendido como movimiento con respecto a un sistema de referencia determinado, ¿con respecto a qué peculiar sistema de referencia (in)determinado se supone que un sistema inercial debe permanecer en reposo o movimiento rectilíneo uniforme? Según Newton, con respecto a una especie de referencia universal omnipresente a la que bautizó con el nombre de espacio absoluto.

       Ni el mismísimo Newton, el más indiscuible de los genios, supo encontrar otro modo de justificar los sistemas inerciales que esta supuesta referencia universal absoluta, pura ficción, a la que denominó sensorio de Dios (Sensorium Dei), aunque hubiese sido mucho más acertado que la hubiese reconocido como la nada. Como se ve, un sistema inercial es aquel que permanece en reposo o movimiento rectilíneo uniforme con respecto al espacio absoluto, luego el concepto ‘sistema inercial’ es sinónimo, en el sentido ‘pertenecer a la misma clase de sistema de referencia que…’, al concepto ‘espacio absoluto’.

       Defender la existencia real de los sistemas inerciales equivale a defender la existencia real de referencias absolutas para el movimiento, lo cual continúa siendo absurdo: Tan lícito como pudiera ser referir el movimiento de cualquier cosa a este hipotético espacio absoluto lo sería referir el movimiento de ese hipotético espacio absoluto a cualquier cosa. No existe ninguna referencia absoluta. Todo movimiento es relativo, luego no hay nada que pueda ser interpretado como una referencia absoluta. El espacio absoluto no existe, luego tampoco los sistemas inerciales.

 

        Algún relativista sabría señalar cuál es el privilegiado ente real, merecedor de ser considerado ‘el’ espacio absoluto, con respecto al cual se supone que la tierra presenta un movimiento de rotación absoluto y el sol no se mueve en absoluto. Ptolomeo está impaciente…

 

       Pero aquí no acaban las consecuencias negativas del pensamiento dicotómico generado por no querer, y aún menos saber, refutar la vieja ley de inercia de Newton. Diferenciar entre distintas clases de sistemas de referencia u observadores equivale, claro está, a diferenciar entre distintas clases de observadores o sistemas de referencia y, por ende, equivale a negar la igualdad entre todos los observadores posibles de la naturaleza. El espacio absoluto, los observadores inerciales y las dicotomías newtonianas, puesto que diferencian entre distintas clases de observadores, son contrarios a la invariancia universal de las leyes físicas para todos los observadores posibles de la naturaleza. Dicho en otras palabras, las leyes físicas no podrán ser las mismas para todos los observadores mientras aún se crea que existen diferentes clases de observadores, clases que han sido establecidas bajo el falaz criterio de que si existen observadores pertenecientes a distintas clases es, precisamente, porque antes se ha querido presuponer que existen leyes físicas que no son las mismas para los observadores pertenecientes a clases distintas. No se conseguirá instaurar la invariancia universal de las leyes físicas hasta que no se consiga eliminar la dicotomía entre clases inerciales y clases no-inerciales; las unas contemplando movimientos absolutos (?), y las otras, apareciéndoles apariencias y ficciones (?).

       Existen distintas clases de movimiento, pero no distintas clases de observadores (en el sentido de que las leyes físicas pudiesen ser distintas para distintos observadores).

       Todos estos aún irresolutos enredos, cuyo origen histórico se remonta al principio de inercia del s. XVII, son los que a la postre han causado la profunda crisis actual de la física contemporánea. Cualquier teoría –la teoría de la relatividad, por ejemplo- que todavía defienda la existencia real de los ficticios observadores inerciales supone un tremendo lastre para el progreso de la ciencia física. ¡Tantas teorías sobre el todo, tantos tensores multidimensionales, y resulta que lo primero que hay que hacer es revisar la simple y simplona ley de inercia de Galileo-Descartes-Newton-Einstein!

       Como iremos viendo a lo largo de las próximas líneas, el punto clave para escapar del presente enredo es la formulación de un nuevo principio de inercia generalizado que admita soluciones matemáticas distintas a la solución trivial v=cte. Pues si este nuevo principio admite a priori lo que es de por sí evidente, que los cuerpos libres pueden estar acelerados, entonces ya no habrá ninguna necesidad de inventarse sistemas no-inerciales o inerciales, fuerzas ficticias o aparentes, espacios absolutos, observadores de clase privilegiada, movimientos aparentes o ficticios y movimientos reales o verdaderos… Las soluciones no triviales de este nuevo principio de inercia generalizado, por supuesto postulado ex profeso para superar la dicotomía inercial-no inercial e instaurar así la invariancia universal de las leyes físicas, son las que permitirán prescindir de una vez por todas del metafísico espacio absoluto de Newton y de los sistemas inerciales de Newton-Einstein (‘metafísico’ en el sentido que se lo presupone totalmente ajeno a la absoluta relatividad del movimiento de la que participa, por la propia necesidad lógica de la definición de movimiento, cualquier ente físico).

 

        Bien entendida, jamás ha existido ni una sola “ley” física que no sea ad hoc (la “ley” de inercia, por ejemplo). Con inigualable arte, Isaac Newton creó ad hoc, según su genio le dictaba, sus leyes físicas y sus geniales cosmovisiones. Sin embargo, a cualquiera que se las dé de sabio. ¿Sabe ya el sabio, mi inseparable compañero en la red,que “punto y coma” significa derivada covariante?) las “leyes” físicas que ilusamente fantasmea que ha sido capaz de comprender se le aparecen, cual si fuesen una especie de regalada revelación cósmica, como inmutables verdades absolutas; y cuando no ¡ad hoc! ¡Boicot! ¡¡Por supuesto!!

        Y categorizo: En el futuro habrá destino… Jamás entenderá el pasado lo que el futuro comprendió.
 
 
 
 
      Próximos títulos de GEODÉSICAS GRAVITATORIAS Y ECUACIONES DE CAMPO DE EINSTEIN:
 
     -Albert Einstein: El defensor a ultranza de los sistemas inerciales
    -¿Cómo se eliminan las dicotomías sistema inercial-sistema no inercial y movimiento verdadero-movimiento aparente? 
 
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      - viXra.org

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