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TRACTATUS PHYSICO-PHILOSOPHICUS 

(Último artículo en viXra.org, Febrero 2010: DARK MATTER)  

 

 
 
 
PRIMER GRAN ERROR DE EINSTEIN: LA TEORÍA DE LA RELATIVIDAD ESPECIAL
 
   En Sobre la teoría especial de la relatividad, texto muy fácil de conseguir, Einstein denuncia que las transformaciones de Galileo son contradictorias con la premisa de la constancia de la velocidad de la luz para todos los observadores con movimiento relativo rectilíneo uniforme. No le falta razón a Einstein al denunciar tal contradicción: si la premisa de la constancia de la velocidad de la luz es cierta, entonces las transformaciones de Galileo-Newton no pueden ser ciertas, y viceversa. Por lo tanto, Einstein se enfrenta a la siguiente disyuntiva: ¿Transformaciones de Galileo o constancia de la velocidad de la luz?
 
   Ante esta disyuntiva, Einstein elige, tampoco le falta razón en esto, la premisa de la constancia de la velocidad de la luz y rechaza, a pesar de que esto implica a su vez rechazar las teorías de Newton, las transformaciones de Galileo (las que dan lugar, no lo olvidemos, a la suma de velocidades newtoniana. Suma que es incompatible con la constancia de la velocidad de la luz).
 
   En esta histórica elección, que es la que permitió eliminar el éter lumífero prerelativista, no es donde se equivoca Einstein. Pero una vez ya rechazadas las transformaciones de Galileo, ¿cuáles deben ser las nuevas transformaciones que las sustituyan? Está claro que para no contradecirse, Einstein tiene que sustituir las transformaciones de Galileo por unas nuevas ecuaciones de transformación que sean consistentes con la premisa sobre la constancia de la velocidad lumínica.
 
   En aquel tiempo, hace ya más de un siglo, Einstein tan sólo conocía unas transformaciones que preservaran constante la velocidad de la luz: las transformaciones de Lorentz. La solución de Einstein consiste, en síntesis, en refutar las transformaciones de Galileo para sustituirlas por las transformaciones de Lorentz (cosa que también implica refutar el tiempo absoluto newtoniano para establecer la relatividad del tiempo, en el sentido peculiar y absoluto en el que las transformaciones de Lorentz entienden el concepto ‘relatividad’). ¿Es correcta la solución de Einstein? ¿Las transformaciones de Lorentz son las únicas ecuaciones de transformación que son consistentes con la premisa de la constancia de la velocidad de la luz? Einstein ni siquiera se plantea la posibilidad de que puedan existir otras ecuaciones de transformación alternativas a las de Lorentz que también preserven la constancia de la velocidad de la luz.
 
   Las transformaciones de Lorentz no son únicas. Aunque Einstein las desconocía existen, en efecto, otras ecuaciones de transformación que también preservan la constancia de la velocidad lumínica: las nuevas transformaciones relacionales, muy fáciles de conseguir.
 
   En consecuencia, la disyuntiva anterior, bien planteada y resuelta por Einstein al rechazar las transformaciones de Galileo y la hipótesis del éter lumífero, da paso a esta nueva disyuntiva: ¿Transformaciones de Lorentz ö transformaciones relacionales? Ya que ambos tipos de ecuaciones de transformación son consistentes con la constancia de la velocidad de la luz, ¿cuáles son las correctas? ¿Cuáles son incorrectas y cuáles son válidas?
 
   Dejaré que sea el lector el que decida resuelva esta disyuntiva según su propio criterio. Pero para no vuelva a repetirse el primer gran error de Einstein será conveniente recordar los siguientes puntos:
 
    1) Las transformaciones de Lorentz son contradictorias en sí : Según las transformaciones de Lorentz, la fórmula de la dilatación del tiempo relativista entre dos sucesos, entre el tic y el tac de un reloj C, por ejemplo, depende de la velocidad relativa entre los observadores A y B, siendo los observadores A y B los que relacionan sus correspondientes registros espaciotemporales mediante las transformaciones de Lorentz. Pero una vez ya se ha supuesto que el tiempo es relativo a la velocidad relativa entre A y B, ¿por qué no se lo supone también relativo a la velocidad relativa entre C y A y a la velocidad relativa entre C y B? El presente problema involucra, en general, a 3 entes A, B y C, y no sólo los 2 entes A y B que aparecen en las transformaciones de Lorentz.
 
     (Además es fácil demostrar que al igual que la dilatación del tiempo relativista da lugar a la paradoja de los gemelos temporal, la contraccion de longitud de Lorentz da lugar a una “paradoja de los gemelos espacial”)
 
    3) Las transformaciones de Lorentz prohiben velocidades no locales superiores a “c“, luego son incompatibles con la absoluta relatividad del movimiento . Las transformaciones de Lorentz no tienen en cuenta que la conocida constante “c“, tan sólo puede representar la máxima velocidad local de la luz. De lo contrario sería imposible establecer la absoluta  relatividad del movimiento. Este tercer punto es el punto capital para entender por qué las transformaciones de Lorentz son contrarias a la relatividad del movimiento.
     Para conseguir establecer la absoluta relatividad del movimiento, y puesto que las rotaciones absolutas en el espacio absoluto de Newton carecen de sentido, hay que admitir primero que existen velocidades no locales superiores a “c“. Las estrellas de nuestra propia galaxia, por ejemplo, presentan velocidades transversales (ortogonales a la dirección radial) relativas a la tierra muy superiores a “c” (véase la nueva revolución copernicana). Pero las transformaciones de Lorentz prohiben velocidades, aunque no sean locales, superiores a “c”; luego son incapaces de comprender la absoluta relatividad del movimiento.
       Según las transformaciones de Lorentz o la teoría de la relatividad, a pesar de que presume haber eliminado el espacio absoluto de Newton, existen aún rotaciones absolutas. La teoría de la relatividad de Einstein aún considera que la tierra está dotada de un movimiento de rotación absoluto sobre sí misma. Pero si el espacio absoluto de Newton ya no existe, ¿rotación absoluta con respecto a qué?
       La pura evidencia: No hace falta sofisticados aceleradores de partículas, basta el simple testimonio de los sentidos, para verificar empiricamente que existen velocidades no locales superiores a la constante “c”
 
    Las nuevas transformaciones relacionales preservan la constancia local “c” de la velocidad de la luz (y sólo la local. Las velocidades no locales pueden ser infinitamente superiores a “c”, motivo por el cual las transformaciones relacionales tan sólo son válidas localmente). Son también acordes con la experiencia de los relojes lumínicos y con el método de comparación mútuamente simétrico que se explica en el artículo La relatividad del tiempo. El tiempo de la relatividad. Por otro lado, la suma relacional de velocidades coincide con la suma relativista de velocidades, de lo contrario no se preservaría la constancia local de “c“ (ver pág. 51 de La paradoja de los gemelos de la teoría de la relatividad de Einstein).
       Es necesario un nuevo principio de inercia generalizado que permita comprender las velocidades no locales superiores a “c” y que, en virtud de ello, permita establecer la absoluta relatividad del movimiento. Que elimine, por fin, las dicotomías de Newton-Einstein ’sistema inercial-sistema no-inercial’ o ‘movimiento verdadero-movimiento aparente’.
 
 
   Para acabar con el primer gran error de Einstein recordaré una insoslayable condición que precede a todo posible intento de “verificación” empírica: verificar, constatar y examinar con la máxima minuciosidad que la teoría no sea contradictoria. Toda teoría contradictoria es falsa, y toda “verificación” empírica de una teoría contradictoria es una farsa ¿O acaso los defensores de la relatividad pretenden aún convencernos, mientras se escudan en el pobre y tosco argumento epistemológico de la “verificación” empírica, que la teoría de la relatividad de Einstein representa ’la’ verdad absoluta? Que poco filosófico… Cuan alejado de la verdad… (En realidad, como demuestran los relojes lumínicos, la relatividad está refutada por la experiencia desde el mismo instante en que nació. Ver DARK MATTER
 
   Hay filosofías más allá de la tabula rasa y del empirismo puro de John Locke. El conocimiento es conocimiento de ideas. Habrá claridad cuando “filtremos” la realidad a través de las ideas adecuadas.
 
 

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 ¿Qué corresponde a la casilla número 4 del test lógico de la página 60 de la paradoja de los gemelos de la teoría de la relatividad especial de Einstein (http://www.bubok.com/libros/10519/la-paradoja-de-los-gemelos-de-la-teoria-de-la-relatividad-de-einstein)?

   Las geodésicas gravitatorias de la relatividad general de Einstein no son más que una generalización matemática tetradimensional de dv=0, es decir: “aceleración=0″, inspiradas en lo que “vería” un observador encerrado en el célebre ascensor de Einstein en caída “libre” gravitatoria, es decir, inspiradas en el principio de Equivalencia de Einstein. ¿Consiguen generalizar la primera ley de Newton? ¿Cuál es el verdadero nuevo principio de inercia generalizado?

   ¿Son las geodésicas gravitatorias de la relatividad general de Einstein la auténtica ecuación fundamental de la dinámica que ha conseguido generalizar la segunda ley de Newton? ¿Deben guiar la necesaria reconstrucción de la física contemporánea?

   ¿Puede ser cierta una teoría, la relatividad general de Einstein, que se sustente sobre un principio contradictorio y absurdo, el principio de equivalencia de Einstein?

   ¿Ha conseguido la relatividad general de Einstein eliminar por fin las viejas dicotomías newtonianas ’sistema inercial-sistema-no inercial’ y ‘movimiento verdadero-movimiento aparente’? ¿Ha conseguido eliminar el espacio absoluto de Newton?

   El lector puede encontrar una crítica detallada al principio de equivalencia en el Tractatus Physico-Philosophicus.

 

Lecturas relacionadas:

-Las Ecuaciones de Einstein (http://www.kiliedro.com/index.php?option=com_content&task=view&id=449)

-La relatividad general de Einstein es a lo sumo una teoría sobre la gravitación (http://vixra.org/abs/0910.0038)

-Los dos grandes errores de Einstein (http://knol.google.com/k/xavier-terri/los-dos-grandes-errores-de-einstein-i/8p44vqx6xqzo/16)

-DARK MATTER: La Teoría Conectada soluciona el problema de la materia oscura de la Relatividad General de Einstein 

-Artículos sobre teoría de la relatividad y teoría conectada en viXra.org

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Discusión acerca de la dilatación del tiempo, la contracción de Lorentz y del  conocido ejemplo de Einstein acerca de los rayos sobre las vías del tren en The new Lorentz’s Transformations (III):

http://vixra.org/abs/0910.0033

 

 

Gabriel García Márquez

Hoy es lunes también…

Y resulta que fue un buen lunes cuando el tiempo se detuvo para José Arcadio Buendía. “El tiempo”, tanto el lineal como el circular se agotó un lunes de mañana y el patriarca de los Buendía se quedó atrapado, literalmente, en ese tiempo, que no es otro que el de la soledad.

Pero, les propongo algo: ¿qué les parece si de ponto reflexionamos sobre la naturaleza del tiempo?

Vamos allá:

-¿Qué es eso que llamamos tiempo?

-¿Podemos considerar que el parámetro tiempo equivale al tiempo de verdad?

-¿Puede vaciarse el tiempo?

-¿Es posible detener el tiempo?

Vayamos por partes. Para responder a estas preguntas pseudoretóricas me he leído con detenimiento algunas de las ideas expresadas por Xavier Terri Castañé en el capítulo de las Notas propedeúticas de su Tractatus Physico Philosophicus.

José Arcadio Buendía pretende crear una perfecta máquina del tiempo y casi lo consigue: conecta una bailarina de cuerda al mecanismo de un reloj y ésta no para de bailar al compás durante tres días. Dicha circunstancia lo conducirá a su último delirio. Lo cierto es que, a pesar de que ha conseguido controlar el tiempo a partir de su conexión con el movimiento, se da cuenta de que el parámetro tiempo no es “el” tiempo. Cuando Pietro Crespi le pregunta por su máquina de péndulo, la que permitiría que la humanidad volase, José Arcadio Buendía revela una chispa de conducta lúcida y le responde que el péndulo puede elevar cualquier cosa, excepto a sí mismo.

Con el “tiempo” ocurre algo parecido, ya que no es un péndulo que oscile y en su oscilación arrastre un origen absoluto del tiempo. Un péndulo de verdad no puede levantarse solo. Tampoco el tiempo de verdad puede engendrarse o devorarse a sí mismo.

A José Arcadio Buendía  el tiempo se le vació un lunes lejano, pues se dio cuenta de que se le aproximaba la muerte real: el olvido.

Puesto que no acepta la aniquilación de la memoria, recurre a detener el tiempo, pese a que sabe que éste es irrefrenable. El tiempo es un caballo desbocado amarrado a un lunes y descompuesto. Así pues, su máquina del tiempo se ha desmoronado para siempre.

Después de eso, tan solo le queda escrutar la realidad para percibir los cambios que opera en ella el transcurso del tiempo. Porque el tiempo fluye en su propia naturaleza temporal.

“El” tiempo es una “cosa” . “El” tiempo es una “idea”, afirma Xavier Terri porque “todo lo que cambia presupone lo que jamás cambia”.

La apariencia de la naturaleza invariable conmueve y perturba de tal modo a José Arcadio Buendía que lo conduce a un estado alienante de excitación que lo obliga, en un ataque de furia, a “tomarse el tiempo por su mano”, a intentar modificar lo inmodificable. Se olvida, por un instante de que “aun el más límpido estanque tan solo refleja la verdadera realidad cambiante, cuando sus aguas reposan en absoluta quietud”. Se aleja de su sabiduría, la que le llevó a observar que lo cambiante presupone lo “no cambiante”. Se olvida de lo aparente.

Su ira lo arrastra a buscar los “cambios evidentes” que lo hagan retornar del “tiempo vacío”, “muerto”.

Entre diez hombres lo reducen. Catorce lo amarran, sin poder evitar que aúlle en una lengua extraña y arroje verdes espumarajos por la boca.

José Arcadio Buendía se olvida, por un instante, de que el tiempo es él. Todavía no ha descubierto la “eterna quietud”, “la absoluta inmutabilidad de su ser”.

Encerrado, por fin, en un cobertizo de palma.

Olivia Radop, noviembre de 2009

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Paradoja y contradicción de los gemelos de Einstein:

http://www.bubok.com/libros/10519/la-paradoja-de-los-gemelos-de-la-teoria-de-la-relatividad-de-einstein

 

Sobre el tiempo se pueden hacer muchas suposiciones, hipótesis y hasta “acertadísimas teorías” físicas, filosóficas o físicofilosóficas. La percepción del tiempo también está presente en la literatura, en la narración del tiempo interno del relato.

García Márquez parte, en su mejor novela de la premisa de un tiempo circular. En ocasiones, dicha circularidad lo convierte en estancado.

Os presento un fragmento en el que el tiempo se estanca en un lunes, para siempre y atrapa a José Arcadio Buendía hasta arrastrarlo a la soledad y al olvido. La reflexión es inevitable.

José Arcadio Buendía consiguió por fin lo que buscaba: conectó a una bailarina de cuerda el mecanismo del reloj, y el juguete bailó sin interrupción al compás de su propia música durante tres días. Aquel hallazgo lo excitó mucho más que cualquiera de sus empresas descabelladas. No volvió a comer. No volvió a dormir. Sin la vigilancia y los cuidados de Úrsula se dejó arrastrar por su imaginación hacia un estado de delirio perpetuo del cual no se volvería a recuperar. Pasaba las noches dando vueltas en el cuarto, pensando en voz alta, buscando la manera de aplicar los principios del péndulo a las carretas de bueyes, a las rejas del arado, a toda la que fuera útil puesto en movimiento. Lo fatigó tanto la fiebre del insomnio, que una madrugada no pudo reconocer al anciano de cabeza blanca y ademanes inciertos que entró en su dormitorio. Era Prudencio Aguilar. Cuando por fin lo identificó, asombrado de que también envejecieran los muertos, José Arcadio Buendía se sintió sacudido por la nostalgia. «Prudencio -exclamó-, ¡cómo has venido a parar tan lejos!» Después de muchos años de muerte, era tan intensa la añoranza de las vivos, tan apremiante la necesidad de compañía, tan aterradora la proximidad de la otra muerte que existía dentro de la muerte, que Prudencio Aguilar había terminado por querer al peor de sus enemigas. Tenía mucho tiempo de estar buscándolo. Les preguntaba por él a los muertos de Riohacha, a los muertos que llegaban del Valle de Upar, a los que llegaban de la ciénaga, y nadie le daba razón, porque Macondo fue un pueblo desconocido para los muertos hasta que llegó Melquíades y lo señaló con un puntito negro en las abigarrados mapas de la muerte. José Arcadio Buendía conversó con Prudencio Aguilar hasta el amanecer. Pocas horas después, estragado par la vigilia, entró al taller de Aureliano y le preguntó: «¿Qué día es hoy?» Aureliano le contestó que era martes. «Eso mismo pensaba ya -dijo José Arcadio Buendía-. Pera de pronto me he dado cuenta de que sigue siendo lunes, como ayer. Mira el cielo, mira las paredes, mira las begonias. También hoy es lunes. » Acostumbrada a sus manías, Aureliano no le hizo caso. Al día siguiente, miércoles, José Arcadio Buendía volvió al taller. «Esta es un desastre -dijo-. Mira el aire, oye el zumbido del sol, igual que ayer y antier. También hoy es lunes.» Esa noche, Pietro Crespi lo encontró en el corredor, llorando con el llantito sin gracia de los viejos, llorando par Prudencio Aguilar, por Melquíades, por los padres de Rebeca, por su papá y su mamá, por todos los que podía recordar y que entonces estaban solos en la muerte. Le regaló un aso de cuerda que caminaba en das patas por un alambre, pero no consiguió distraerla de su obsesión. Le preguntó qué había pasado con el proyecto que le expuso días antes, sobre la posibilidad de construir una máquina de péndulo que le sirviera al hombre para volar, y él contestó que era imposible porque el péndulo podía levantar cualquier cosa en el aire pero no podía levantarse a sí mismo. El jueves volvió a aparecer en el taller con un doloroso aspecto de tierra arrasada. «¡La máquina del tiempo se ha descompuesto -casi sollozó- y Úrsula y Amaranta tan lejos!» Aureliano lo reprendió coma a un niño y él adaptó un aire sumiso. Pasó seis horas examinando las cosas, tratando de encontrar una diferencia con el aspecto que tuvieron el día anterior, pendiente de descubrir en ellas algún cambio que revelara el transcurso del tiempo. Estuvo toda la noche en la cama con los ojos abiertas, llamando a Prudencio Aguilar, a Melquíades, a todos los muertos, para que fueran a compartir su desazón. Pero nadie acudió. El viernes, antes de que se levantara nadie, volvió a vigilar la apariencia de la naturaleza, hasta que no tuvo la menor duda de que seguía siendo lunes. Entonces agarró la tranca de una puerta y con la violencia salvaje de su fuerza descomunal destrozó hasta convertirlos en polvo los aparatos de alquimia, el gabinete de daguerrotipia, el taller de orfebrería, gritando como un endemoniado en un idioma altisonante y fluido pero completamente incomprensible. Se disponía a terminar con el resto de la casa cuando Aureliano pidió ayuda a los vecinos. Se necesitaron diez hombres para tumbarla, catorce para amarrarla, veinte para arrastrarlo hasta el castaño del patio, donde la dejaron atado, ladrando en lengua extraña y echando espumarajos verdes por la baca. Cuando llegaron Úrsula y Amaranta todavía estaba atado de pies y manos al tronco del castaño, empapada de lluvia y en un estado de inocencia total. Le hablaran, y él las miró sin reconocerlas y les dijo alga incomprensible. Úrsula le soltó las muñecas y los tobillos, ulceradas por la presión de las sagas, y lo dejó amarrado solamente por la cintura. Más tarde le construyeron un cobertizo de palma para protegerlo del sol y la lluvia.

Gabriel García Márquez, Cien años de soledad

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    The new Lorentz’s transformations: http://vixra.org/abs/0909.0022

The new Lorentz’s transformations (II): http://vixra.org/abs/0910.0032 

   The new Lorentz’s transformations (III): http://vixra.org/abs/0910.0033

 

    Los enlaces arriba apuntados corresponden a viXra.org.

 

    En el primero se presentan las nuevas transformaciones relacionales que sustituyen las transformaciones de Lorentz-Einstein.

    En el segundo se demuestra que las transformaciones de Lorentz-Einstein son contradictorias. Además son incompatibles con la absoluta relatividad del movimiento.

    En el tercer enlace se demuestra que para explicar la constancia de la velocidad local de la luz, las transformaciones relacionales no necesitan postular ni la dilatación del tiempo ni la contracción de longitud de Lorentz-Einstein.

 

-La relatividad del tiempo.El tiempo de la relatividad: alipso.com

        -el fin del espaciotiempo roto.

-Algunos ejemplos de aplicación de las transformaciones relacionales en ‘Sobre la dilatación del tiempo y la contracción de longitud de Lorentz-Einstein’:
    Alipso.com (documento Word)
      monografías.com

 

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