Archive for the “Física teórica” Category

  

IMPORTANTE: Muy pronto presentaremos otra de las piezas clave de la nueva revolución copernicana: la métrica relacional (una generalización de la métrica… clic aquí) que permite eliminar, cuando es aplicada al nuevo principio de inercia generalizado 77 (pág. 141) los movimientos de rotación absoluta en el espacio absoluto de Newton-Einstein (entre tanto tal vez el lector prefiera deducirla por su propia cuenta. Es muy fácil si el pensamiento se despoja de los prejuicios relativistas y de los sistemas inerciales y no-inerciales).

Antes de presentarla serán aún necesarios 1 ó 2 artículos que ayuden a comprender el profundo sentido físico de esta nueva revolución copernicana. Los iremos colgando a lo largo de las próximas semanas.

Algo se mueve… Quien no reconoce la pura evidencia se pierde en sus irresolubles enredos.

 

El fin de los sistemas inerciales y el espacio absoluto de Newton-Einstein

 

Anterior: Geodésicas gravitatorias y ecuaciones de campo de Einstein (I)

 

 

       

 

 

 

¿DIFERENTES CLASES DE OBSERVADORES O DIFERENTES CLASES DE MOVIMIENTOS?

 

        Lo evidente no deslumbra, escapa… Nunca alzará la vista hacia el sol quien ignora su existencia. Ahora que empieza un nuevo día, basta la tenue luz del alba para cegar a la ciencia que ha permanecido encadenada, durante más de tres siglos, en la oscura caverna del espacio absoluto.

 

       Las dicotomías sistema inercial y sistema no-inercial y movimientos verdaderos y movimientos aparentes extraviaron a Einstein. La física contemporánea aún acarrea tan grave extravío, cuyo origen se remonta, como quedará claro a lo largo de la presente serie de artículos, al principio de inercia de Galileo-Descartes del s.XVII.

       Isaac Newton convirtió el principio de inercia en la primera de sus 3 conocidas leyes, la ley de inercia, mero caso especial de su segunda ley (f=ma) cuando la fuerza tridimensional es nula (f=0). La ley de inercia para los cuerpos libres de Newton, cuya expresión en lenguaje matemático es dv=0 (a=0), no admite otra solución que la conocida solución trivial: movimiento rectilíneo uniforme: v=cte (el reposo no es más que el caso particular en el que cte=0).

       ¿Qué entendió Newton? Como muy bien sabía Newton, existen cuerpos libres cuyo movimiento no es acorde con dicha solución. Son cuerpos que a pesar de ser libres (para Newton, para un cuerpo libre f=0) presentan un movimiento no uniforme o acelerado. Su vector-velocidad v está variando en el tiempo y, por lo tanto, no obedecen la ley de inercia dv=0. Ante la enojosa evidencia de que la ley de inercia presenta claras excepciones y que, en consecuencia, no puede ser considerada una verdadera ley, Isaac Newton, en lugar de refutarla, optó por diferenciar entre 2 clases distintas de sistemas de referencia u observadores: los sistemas inerciales y los sistemas no-inerciales. En la primera clase, su ley de inercia dv=0 resultaba, por imposición, tautológicamente cierta. Y los movimientos acelerados que demostraban que los cuerpos libres no obedecen la ley de inercia eran considerados movimientos “aparentes”, una ficción creada por una pésima elección del sistema de referencia, el cual era degradado a la categoría de no-inercial.

 

       La imaginación supera la ficción. Sea un conjunto de esferas flotando ingrávidas y libres en el espacio que presentan movimientos relativos de traslación y de rotación (como sabemos, por la conservación del momento angular una esfera libre presenta una rotación contante). Imaginemos qué es lo que veríamos si pudiésemos habitar en cualquiera de ellas. ¿Qué clase de movimientos observaríamos, desde una esfera en concreto, de las restantes esferas? ¿Las veríamos todas en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme (dv=0)? Si desde el punto de vista de un habitante de la esfera A otra esfera B presenta un movimiento de rotación sobre sí misma, entonces, desde el punto de vista un habitante de la esfera B ¿no presentaría la esfera A un movimiento de rotación orbital alrededor suyo (alrededor de B)? ¿No es evidente que la diversidad de los movimientos de los cuerpos libres, incluso cuando son observados desde un mismo cuerpo de referencia, no se restringe a la ley dv=0?
 

        No existe ningún sistema de referencia con respecto al cual todos los cuerpos libres obedezcan, sin excepción, la ley de inercia dv=0. Algunos cuerpos libres sí la obedecerán, y otros muchos, no. De lo que se sigue que:

 

1)              La relatividad del movimiento es incompatible con el principio de inercia clásico dv=0.

2)              Es necesario un nuevo principio de inercia generalizado que no restringa el movimiento de los cuerpos libres a la solución trivial v=cte.

3)              El movimiento de los cuerpos libres con respecto a un mismo sistema de referencia deberá contener alguna propiedad relacional particular que sepa caracterizar y distinguir la clase concreta de movimiento de cada uno de estos cuerpos libres con respecto a este común cuerpo de referencia.

 

        La ley de inercia clásica para los cuerpos libres no admite otra solución que la solución trivial v=cte. Este hecho es uno de los puntos clave para comprender la nueva revolución copernicana, pues esta imposibilidad de la ley de inercia para generar otras soluciones matemáticas distintas a la solución trivial es lo que provocó la dicotomía teorética entre sistemas inerciales, con respecto a los cuales se supone que los movimientos son “verdaderos”, y sistemas no-inerciales, los culpables de que observemos “apariencias” y “ficciones”, es decir, movimientos que no obedecen las leyes “verdaderas” creadas por Newton. Dicho en otras palabras, si la ley de inercia hubiese sido capaz de generar soluciones matemáticas que admitieran que los cuerpos libres pudiesen estar acelerados no habría hecho falta inventarse los sistemas no-inerciales ni, subsiguientemente, las dicotomías inercial-no inercial y movimiento verdadero-movimiento aparente. ¿O acaso los sistemas no-inerciales no se inventaron, precisamente, para intentar justificar de cualquier modo las aceleraciones de los cuerpos libres, prohibidas por la ley de inercia dv=0? Si la ley de inercia es cierta, ¿por qué Newton se vio obligado a inventarse los sistemas no-inerciales?

       Esta línea de pensamiento dicotómico desemboca en el espacio absoluto newtoniano. Puesto que se supone que desde un sistema inercial los cuerpos libres no presentan, por definición, movimientos “acelerados”, un sistema inercial debe ser a su vez, de lo contrario no se cumpliría la ley de inercia dv=0, un sistema no “acelerado”, es decir, un sistema que debe permanecer en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme…… Pero, ¿qué significa esto? Ya que por la necesidad lógica de su propia definición ‘movimiento’ tan sólo puede ser entendido como movimiento con respecto a un sistema de referencia determinado, ¿con respecto a qué peculiar sistema de referencia (in)determinado se supone que un sistema inercial debe permanecer en reposo o movimiento rectilíneo uniforme? Según Newton, con respecto a una especie de referencia universal omnipresente a la que bautizó con el nombre de espacio absoluto.

       Ni el mismísimo Newton, el más indiscuible de los genios, supo encontrar otro modo de justificar los sistemas inerciales que esta supuesta referencia universal absoluta, pura ficción, a la que denominó sensorio de Dios (Sensorium Dei), aunque hubiese sido mucho más acertado que la hubiese reconocido como la nada. Como se ve, un sistema inercial es aquel que permanece en reposo o movimiento rectilíneo uniforme con respecto al espacio absoluto, luego el concepto ‘sistema inercial’ es sinónimo, en el sentido ‘pertenecer a la misma clase de sistema de referencia que…’, al concepto ‘espacio absoluto’.

       Defender la existencia real de los sistemas inerciales equivale a defender la existencia real de referencias absolutas para el movimiento, lo cual continúa siendo absurdo: Tan lícito como pudiera ser referir el movimiento de cualquier cosa a este hipotético espacio absoluto lo sería referir el movimiento de ese hipotético espacio absoluto a cualquier cosa. No existe ninguna referencia absoluta. Todo movimiento es relativo, luego no hay nada que pueda ser interpretado como una referencia absoluta. El espacio absoluto no existe, luego tampoco los sistemas inerciales.

 

        Algún relativista sabría señalar cuál es el privilegiado ente real, merecedor de ser considerado ‘el’ espacio absoluto, con respecto al cual se supone que la tierra presenta un movimiento de rotación absoluto y el sol no se mueve en absoluto. Ptolomeo está impaciente…

 

       Pero aquí no acaban las consecuencias negativas del pensamiento dicotómico generado por no querer, y aún menos saber, refutar la vieja ley de inercia de Newton. Diferenciar entre distintas clases de sistemas de referencia u observadores equivale, claro está, a diferenciar entre distintas clases de observadores o sistemas de referencia y, por ende, equivale a negar la igualdad entre todos los observadores posibles de la naturaleza. El espacio absoluto, los observadores inerciales y las dicotomías newtonianas, puesto que diferencian entre distintas clases de observadores, son contrarios a la invariancia universal de las leyes físicas para todos los observadores posibles de la naturaleza. Dicho en otras palabras, las leyes físicas no podrán ser las mismas para todos los observadores mientras aún se crea que existen diferentes clases de observadores, clases que han sido establecidas bajo el falaz criterio de que si existen observadores pertenecientes a distintas clases es, precisamente, porque antes se ha querido presuponer que existen leyes físicas que no son las mismas para los observadores pertenecientes a clases distintas. No se conseguirá instaurar la invariancia universal de las leyes físicas hasta que no se consiga eliminar la dicotomía entre clases inerciales y clases no-inerciales; las unas contemplando movimientos absolutos (?), y las otras, apareciéndoles apariencias y ficciones (?).

       Existen distintas clases de movimiento, pero no distintas clases de observadores (en el sentido de que las leyes físicas pudiesen ser distintas para distintos observadores).

       Todos estos aún irresolutos enredos, cuyo origen histórico se remonta al principio de inercia del s. XVII, son los que a la postre han causado la profunda crisis actual de la física contemporánea. Cualquier teoría –la teoría de la relatividad, por ejemplo- que todavía defienda la existencia real de los ficticios observadores inerciales supone un tremendo lastre para el progreso de la ciencia física. ¡Tantas teorías sobre el todo, tantos tensores multidimensionales, y resulta que lo primero que hay que hacer es revisar la simple y simplona ley de inercia de Galileo-Descartes-Newton-Einstein!

       Como iremos viendo a lo largo de las próximas líneas, el punto clave para escapar del presente enredo es la formulación de un nuevo principio de inercia generalizado que admita soluciones matemáticas distintas a la solución trivial v=cte. Pues si este nuevo principio admite a priori lo que es de por sí evidente, que los cuerpos libres pueden estar acelerados, entonces ya no habrá ninguna necesidad de inventarse sistemas no-inerciales o inerciales, fuerzas ficticias o aparentes, espacios absolutos, observadores de clase privilegiada, movimientos aparentes o ficticios y movimientos reales o verdaderos… Las soluciones no triviales de este nuevo principio de inercia generalizado, por supuesto postulado ex profeso para superar la dicotomía inercial-no inercial e instaurar así la invariancia universal de las leyes físicas, son las que permitirán prescindir de una vez por todas del metafísico espacio absoluto de Newton y de los sistemas inerciales de Newton-Einstein (‘metafísico’ en el sentido que se lo presupone totalmente ajeno a la absoluta relatividad del movimiento de la que participa, por la propia necesidad lógica de la definición de movimiento, cualquier ente físico).

 

        Bien entendida, jamás ha existido ni una sola “ley” física que no sea ad hoc (la “ley” de inercia, por ejemplo). Con inigualable arte, Isaac Newton creó ad hoc, según su genio le dictaba, sus leyes físicas y sus geniales cosmovisiones. Sin embargo, a cualquiera que se las dé de sabio. ¿Sabe ya el sabio, mi inseparable compañero en la red,que “punto y coma” significa derivada covariante?) las “leyes” físicas que ilusamente fantasmea que ha sido capaz de comprender se le aparecen, cual si fuesen una especie de regalada revelación cósmica, como inmutables verdades absolutas; y cuando no ¡ad hoc! ¡Boicot! ¡¡Por supuesto!!

        Y categorizo: En el futuro habrá destino… Jamás entenderá el pasado lo que el futuro comprendió.
 
 
 
 
      Próximos títulos de GEODÉSICAS GRAVITATORIAS Y ECUACIONES DE CAMPO DE EINSTEIN:
 
     -Albert Einstein: El defensor a ultranza de los sistemas inerciales
    -¿Cómo se eliminan las dicotomías sistema inercial-sistema no inercial y movimiento verdadero-movimiento aparente? 
 
        Más información:
      - viXra.org

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IMPORTANTE: Pronto presentaremos otra de las piezas clave de la nueva revolución copernicana: la métrica relacional (una generalización de la métrica… clic aquí) que permite eliminar, cuando es aplicada al nuevo principio de inercia generalizado 77 (pág. 141) los movimientos de rotación absoluta en el espacio absoluto de Newton-Einstein (entre tanto tal vez el lector prefiera deducirla por su propia cuenta. Es muy fácil si el pensamiento se despoja de los prejuicios relativistas y de los sistemas inerciales y no-inerciales).

Antes de presentarla serán aún necesarios 2 ó 3 artículos que ayuden a comprender el profundo sentido físico de esta nueva revolución copernicana. Los iremos colgando a lo largo de las próximas semanas.

Algo se mueve… Quien no reconoce la pura evidencia se pierde en sus irresolubles enredos.

GEODÉSICAS GRAVITATORIAS Y ECUACIONES DE CAMPO DE EINSTEIN (I)

Anterior: Principio de Equivalencia de Einstein (III)

¿Las ecuaciones de movimiento para un grave deben ser las mismas que las ecuaciones de movimiento para un cuerpo libre? ¿Es correcto considerar que las ecuaciones geodésicas son las ecuaciones de movimiento que obedecen los graves?

Las geodésicas gravitatorias de la teoría de la relatividad general de Einstein conducen a todo el cúmulo de despropósitos y contradicciones señaladas en el capítulo anterior. Para los graves no es cierto que dv=0, luego la generalización matemática tetradimensional de dv=0, las geodésicas gravitatorias DU=0, no representan las verdaderas ecuaciones de movimiento para los graves. Los graves no obedecen las ecuaciones de movimiento postuladas por la relatividad general. No existen geodésicas gravitatorias.

(Somos todos tan innovadores que hasta detestamos a los verdaderos innovadores. La novedad nunca es verdad, y los posibles, imposibles. Es preocupante que pueda haber mentes tan retorcidas que aún defiendan la teoría de la relatividad y que no sepan reconocer que la paradoja de los gemelos es una paradoja.

La teoría de la relatividad, esta especie de secular verdad absoluta que la ciencia preestablecida oficial actual aún pretende sostener contra marea y viento, no es la única teoría posible. Existe una teoría alternativa, que como el lector ya de sobras sabrá, se denomina teoría conectada, que es la única teoría alternativa lógica tetradimensional posible a la teoría de la relatividad de Einstein. El futuro siempre será porque el pasado fue para siempre.)

La relatividad general consiste, básicamente, en dos ecuaciones: las ecuaciones de movimiento (geodésicas gravitatorias) y las ecuaciones de campo gravitatorio (Ecuaciones de Einstein). Veamos, en primer lugar, la única alternativa tetradimensional lógica posible a las ecuaciones de movimiento, las geodésicas gravitatorias, de la relatividad general: DU=0.

ECUACIONES DE MOVIMIENTO

¿Cuál es la única alternativa lógica tetradimensional posible a las geodésicas gravitatorias de Einstein DU=0? ¿Cuál es la única alternativa lógica tetradimensional posible a ‘DU=0′? Nadie en su sano juicio podrá contrariar que si tales geodésicas gravitatorias fuesen falsas, entonces no sería cierto que ‘DU=0′. En tal caso, puesto que ‘DU‘ ya no sería igual a ‘0′, entonces ‘DU‘ debería ser igual a “algo” que es distinto de ‘0′. En consecuencia, el movimiento de los graves, que ya nada tendría que ver con el movimiento de los cuerpos libres, vendría descrito por una ecuación general del siguiente tipo:

“algo”=DU

donde “algo” correspondería a cierta expresión matemática distinta de ‘0′. Esta ecuación sería, claro es, la única alternativa lógica tetradimensional posible a las geodésicas gravitatorias de la teoría de la relatividad (pues si “algo”=‘0′, entonces volveríamos a recaer otra vez las geodésicas gravitatorias de Einstein DU=0, y las geodésicas gravitatorias no son ninguna alternativa distinta, claro está, a las geodésicas gravitatorias).

Como se sabe, los dos miembros de una ecuación permiten ser multiplicados o divididos por las mismas cantidades sin que se altere la igualdad. En virtud de ello, podemos “dar forma” a la anterior ecuación multiplicándola por la masa ‘m’ y dividiéndola por el diferencial invariante de tiempo propio ‘dτ’. El resultado que se obtiene, después de introducir la tetrafuerza gravitatoria F para redefinir “algo”, es la nueva ecuación fundamental de la teoría conectada (ver ecuación (75) del ‘Extracto de la teoría conectada‘).

Si la tetrafuerza F es distinta de cero, entonces ya no será cierto que DU=0. Los graves ya no obedecerán las ecuaciones geodésicas DU=0. No existen geodésicas gravitatorias. Son tan sólo los cuerpos libres, F=0, los que obedecen las ecuaciones geodésicas DU=0.

Queda de este modo (matemática y) lógicamente demostrado que la nueva ecuación fundamental de la teoría conectada es la única alternativa lógica tetradimensional posible a las geodésicas gravitatorias de la relatividad general de Einstein DU=0.

La teoría conectada, construida a partir de esta nueva ecuación fundamental, predice los famosos 3 test clásicos: perihelio de mercurio, deflexión de la luz y redshift gravitatorio. Además elimina los horizontes de sucesos y los agujeros negros y resuelve el problema relativista de la materia oscura (dark matter).

¿CUÁL FUE EL GRAN ACIERTO DE NEWTON? ¿DESCUBRIR LA GRAVEDAD O INVENTARSE EL ESPACIO ABSOLUTO?

(Rechaza el valor de las nuevas ideas y defiende las ideas del pasado quien nunca las ha entendido; las unas aún menos que las otras. ¿Cabe considerar inteligente a quien presume de comprender lo ininteligible? Todo lo contrario…)

Nótese que las geodésicas gravitatorias de Einstein no son más que un caso particular de la nueva ecuación fundamental de la teoría conectada cuando la tetrafuerza gravitatoria F es nula (ver ecuaciones (75), (83) y (84) de la teoría conectada). Cosa que significa que según las ecuaciones de movimiento para los graves de la relatividad general, las geodésicas gravitatorias de Einstein DU=0, la (tetra)fuerza gravitatoria F es siempre idénticamente nula. Es decir, según la relatividad general de Einstein ¡la fuerza de la gravedad no existe! ¡Nunca ha existido! Según le parece a Albert Einstein, Newton, el genio que creó la teoría de la Gravitación Universal, fue un iluso que anduvo absolutamente extraviado…

De hecho, tan extraña conclusión de la teoría de la relatividad no debería sorprendernos. En capítulos anteriores ya habíamos visto que el enunciado que subyace al inteligible principio de equivalencia de Einstein es, en realidad, ‘grave’='cuerpo libre’. No es nada sorprendente, pues, que al final la relatividad general haya acabado negando la existencia real de la gravedad. No es nada extraño que según la relatividad general, construida a partir de la mezcla imposible del principio de inercia de Newton con el principio de equivalencia de Galileo, las ecuaciones de movimiento que rigen los graves hayan acabado siendo reducidas a las mismas ecuaciones que rigen el movimiento de los cuerpos libres: DU=0.

(En el célebre gedanken experiment de Einstein del ascensor acelerado, ¿qué entiende Einstein por ‘acelerado’? Ya que Einstein presupone una total ausencia de fuentes gravitatorias reales, ¿”acelerado” con respecto a qué? ¿Tal vez con respecto al espacio absoluto inventado por Newton?

Puesto que según el principio de equivalencia de Einstein los “graves” del interior del ascensor obedecen las geodésicas gravitatorias DU=0 y la diferenciación covariante’D‘ depende de la métrica espaciotemporal y las Ecuaciones de Einstein tan sólo “saben” calcular la métrica espaciotemporal cuando existen fuentes gravitatorias reales, ¿cómo se calcula la métrica relacional instantánea de los “graves” con respecto al ascensor “acelerado” de Einstein?)

Hay realidades incompatibles. Recordemos otra vez el enunciado del principio de equivalencia de Einstein: “Un sistema en caída libre gravitatoria es un sistema inercial (localmente inercial si el campo gravitatorio no es uniforme)”. Einstein vuelve a insistir, a pesar de la existencia real de la gravedad, en la existencia real de los sistemas inerciales de Newton.

Muy brevemente, los sistemas inerciales son, por su definición a través de la primera o la segunda leyes de Newton, sistemas “no-acelerados”, es decir, que permanecen en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme con respecto a una hipotética realidad común cuya función consiste en proporcionar una referencia absoluta para el movimiento de los cuerpos: el espacio absoluto. ¿Y qué es el espacio absoluto? Puesto que en realidad no existe ninguna referencia absoluta para el movimiento -todo movimiento es relativo- el espacio absoluto es un invento que ni siquiera su propio inventor supo cómo justificar, a no ser que pueda considerarse como justificación válida aducir que el espacio absoluto es el sensorio de Dios. Es probable que Newton, consciente de que no existe verdad absoluta alguna, tan sólo quisiera, con este imponente pero inescrutable sensorio de Dios, reforzar el punto débil de sus teorías, el espacio absoluto, a la vez que insinuaba el camino que permitiría superarlas. ¿Y qué es lo que Einstein, el supuesto superador de las teorías de Newton, alcanzó a comprender de todo ello?

(Blaise Pascal distinguía entre el espíritu geométrico y el espíritu de finura. Sin discutir que a lo largo de la historia han existido ilustres representantes de ambos tipos de creatividad, no creo que a los espíritus verdaderamente elevados les sea demasiado aplicable semejante distinción. Si se multiplican las falsas artes, el genio pulveriza las multiplicidades…

¿Poetas?.., pocos. Como bien supo ver Platón, existen geométricos pórticos que son infranqueables para quienes alardean de refinado espíritu: Suele suceder que el que nada entiende, poeta dice ser.)

La causante principal de los errores de Einstein no es la geometría o la matemática, sino la lógica (la prueba de ello es que es muy fácil refutar a Einstein casi sin utilizar ni una sola fórmula matemática. Ver ‘La contradicción de los gemelos’ o ‘La relatividad del tiempo. El tiempo de la relatividad’). La estructura lógica del lenguaje ordinario anticipa las demostraciones del lenguaje matemático. Basta con un simple cálculo lógico de sustitución entre conceptos y proposiciones para concluir que lo que en realidad afirma el principio de equivalencia de Einstein es todo lo que sigue: un sistema en caída libre gravitatoria es un sistema inercial (localmente inercial si el campo gravitatorio no es uniforme); es decir, un sistema en caída libre gravitatoria es un sistema que permanece en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme con respecto al sensorio de Dios (localmente en reposo con respecto al sensorio de Dios o localmente en movimiento rectilíneo uniforme con respecto al sensorio de Dios si el campo gravitatorio no es uniforme). ¡Absolutamente absurdo! ¡Ininteligible sinsentido sin sentido inteligible!

Lo admito… Estas últimas líneas sobrepasan los límites de la sensatez. Pero las insensateces resultan inevitables cuando se trata de analizar, aclarar y reproducir el pensamiento de Einstein (condicionado por las urgencias históricas). ¿Cómo se entiende que un sistema de referencia pueda estar acelerado de un modo cualquiera (acelerado con respecto a la tierra o con respecto al “centro del universo”, por ejemplos y por decir algo) y a la vez ser un sistema inercial, es decir, permanecer siempre en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme con respecto al espacio absoluto de Newton? ¿Cómo se entiende que dos sistemas inerciales, cuyos movimientos con respecto al común espacio absoluto son uniformes, puedan estar mútuamente acelerados? ¿Cómo se entiende que una sola cosa (sistema de referencia) pueda ser localmente lo que sea (inercial) cuando ‘localmente’ es un concepto de naturaleza relacional, esto es, que relaciona y debe relacionar, a través de la estructura lógica de las proposiciones en donde aparece, más de una sola cosa? ¡El espacio absoluto no existe! ¡Nunca ha existido! ¡Los cuerpos libres jamás han obedecido la ley de inercia! Pero según le parece a Albert Einstein, ya que vuelve a decretar la existencia real de los sistemas (localmente) inerciales, Newton fue un visionario que, en lugar de saber reconocer que el movimiento es absolutamente relativo, no tuvo otra mejor ocurrencia que inventarse el espacio absoluto y los sistemas inerciales.

Las ecuaciones de movimiento DU=0 pueden dar lugar, dependiendo de cual sea la métrica espaciotemporal, a soluciones distintas al movimiento rectilíneo uniforme, que Einstein aprovecha para identificar falazmente como soluciones correspondientes al movimiento de los graves. Pero las geodésicas DU=0 no son más que un caso particular de la ecuación fundamental de la teoría conectada cuando la tetrafuerza gravitatoria es nula, F=0. No son válidas cuando F es distinta de ‘0′, luego no son válidas para describir el movimiento de los graves. No existen geodésicas gravitatorias.

Einstein hizo todo lo contrario de lo que debería haber sabido hacer. Según le parece al enunciado del principio de equivalencia de Einstein, el gran error de Isaac Newton fue el descubrimiento de la gravedad, y su gran acierto, fantasear el espacio absoluto y los sistemas inerciales.

Nada tiene de extraño, puesto que nadie las comprende, que las teorías de Einstein aún estén más allá del bien y del mal…

Ha bastado con un certero uso del lenguaje ordinario, premeditadamente lógico, para volver a demostrar que la teoría de la relatividad es absurda.

Los sistemas inerciales no existen ni cuando se supone una total ausencia de gravedad. Como se explica en ‘La nueva revolución copernicana’, los cuerpos libres no obedecen la ley de inercia tridimensional de Newton dv=0, sino…

¿Qué ley obedecen los cuerpos libres?

Seguir la pista…

Siguiente: GEODÉSICAS GRAVITATORIAS Y ECUACIONES DE CAMPO DE EINSTEIN (II)

P.D.: Intentaremos presentar la segunda parte, ‘Geodésicas gravitatorias y ecuaciones de campo de Einstein (II)’, muchísimo antes de que la teoría conectada haya sido reconocida. La teoría conectada, simple…, simplemente la mejor teoría de la física desde 1687.

Más información en:

http://librovirtual.org/lectura.php?obra=N1272055063&refer=AUT0338

o en el buscador de vixra.org

Efecto Doppler

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Anterior: Principio de Equivalencia de Einstein (II)

Es cierto y claro que a Galileo Galileo le preocupaba, ante todo, la posible independencia de la aceleración gravitatoria de la masa del grave, pero lo que, sobre todo, debería haber preocupado a Albert Einstein es la posible dependencia de la aceleración gravitatoria de la velocidad del grave: ¿Depende la aceleración gravitatoria de caída libre de los graves de la velocidad?

Sólo hay dos respuestas posibles, sí y no:

1)  Si la aceleración depende de la velocidad, entonces el principio de equivalencia de Einstein es falso: graves con distintas velocidades presentarán distintas aceleraciones de caída hacia la tierra, con lo cual las aceleraciones relativas entre ellos no serán rigorosamente nulas. No será cierto que dv=0, o DU=0. El valor preciso de las aceleraciones relativas no será igual a cero ni siquiera localmente. El observador del ascensor del célebre gedanken experiment de Einstein -o sea, Einstein- tendrá que admitir que las aceleraciones de los restantes graves con respecto a él no son nulas, pues dependerán, en rigor, de cuales puedan ser sus correspondientes velocidades relativas con respecto a la tierra. Y el principio de equivalencia de Einstein con el cual Albert Einstein pretendió justificar que las ecuaciones de movimiento en un campo gravitatorio no pueden ser otras que una mera extensión dimensional de dv=0, las geodésicas gravitatorias DU=0, resultará ser rigorosamente falso.

2)  Si la aceleración no depende de la velocidad, entonces es la inviolable premisa de la teoría de la relatividad, según la cual la constante ‘c‘ representa la máxima velocidad posible de la naturaleza, la que resulta ser rigorosamente falsa: un grave que ya haya alcanzado la velocidad máxima ‘v=c‘ presentará la misma aceleración que cualquier otro posible grave con cualquier otra posible velocidad menor a ‘v=c‘, lo cual significa que, pese a haber alcanzado aquél la velocidad máxima permitida por la teoría de la relatividad, por estar aún acelerado al mismo ritmo que cualquier otro posible grave con cualquier otra posible menor velocidad a ‘v=c‘ continuará aún aumentando su velocidad al mismo ritmo que el de cualquier otro posible grave con cualquier otra posible menor velocidad a ‘v=c‘, en contradicción con la inviolable premisa de la teoría de la relatividad que prohíbe que un grave que ya ha alcanzado su velocidad máxima ‘v=c‘ continúe aún acelerándose; es decir, aumentando su máxima velocidad posible. Las geodésicas gravitatorias relativistas DU=0, que prohíben velocidades superiores a ‘c‘ (esto sólo ocurre cuando la ecuación DU=0 es interpretada dentro del contexto de la teoría de la relatividad. Reinterpretada con métricas de naturaleza relacional admite, sin problema alguno, las velocidades no locales superiores a ‘c’ que los cuerpos libres suelen mostrar, la velocidad de nuestra estrella más próxima, por ejemplo), resultarán ser rigorosamente falsas.

Sólo hay dos respuestas posibles, sí y no:

(¿Qué es paciencia que nunca acaba? Insistir sin repetir… El lector puede comparar las fórmulas para la aceleración radial de un grave obtenidas por la teoría de la relatividad general, deducidas a partir de las geodésicas gravitatorias de Einstein, y las obtenidas por la nueva teoría conectada, deducidas a partir de las nuevas ecuaciones de movimiento (84), en el artículo de viXra: ‘La relatividad general de Einstein es a lo sumo una teoría sobre la gravitación‘. O en el artículo de Monografías.com: ‘La relatividad general de Einstein es a lo sumo una teoría sobre la gravitación’. O en el artículo de Alipso.com: ‘La relatividad general de Einstein es a lo sumo una teoría sobre la gravitación. ¡Errónea! ¡¡Errónea!! ¡¡¡Errónea!!! …)

(El prejuicio es rico en ejemplos y pobre en contraejemplos. Sobran físicos experimentales que afirman, con el obnubilado propósito de defender la teoría de la relatividad, que han conseguido verificar, con suma precisión, el principio de equivalencia de Galileo-Einstein sobre la caída libre de los graves. ¡Enhorabuena! ¡¡Y en buena hora!! Cierta confusión os ha permitido refutar, con suma precisión, la teoría de la relatividad. ¿O acaso creéis que existen graves cuyas velocidades locales son superiores a ‘c‘?. La pregunta relevante que hay que investigar es: ¿Depende la aceleración de los graves de la velocidad?)

¿Dónde empieza a desdibujarse la sinuosa frontera entre imaginación y fantasía? ¿No resulta extraño y muy sospechoso que sea el propio y mismísimo Einstein, gran hacedor de fantásticos y persuasivos experimentos mentales como el del célebre ascensor acelerado, el que ignore el parámetro ‘velocidad’, cual si fuese marginable e inimaginable? ¿No era la velocidad la destacada y única nueva protagonista del revolucionario factor de Lorentz de Einstein? ¿Las urgencias históricas (si retrocedemos un siglo comprobaremos que el dominio de aplicabilidad de la, por aquellos tiempos, novísima relatividad especial de 1905 era nimio y ridículo comparado con el de las viejas teorías de Newton de 1687) precipitaron en exceso la genial imaginación creativa de Einstein cuando se enfrentó al ineludible problema de mejorar y generalizar su limitada teoría de 1905, la relatividad especial?

La teoría de la relatividad general no es una generalización coherente de la relatividad especial de Einstein. La relatividad general de Einstein no es la generalización correcta de la teoría de la relatividad especial (por cierto, también es necesario retocar la relatividad especial. Hay que sustituir la métrica de Minkowski por la nueva métrica relacional. Toda teoría sensata debe ofrecer la posibilidad de elegir las constantes de integración de sus ecuaciones de campo, interpretadas relacionalmente, de modo que la métrica resultante permita eliminar cualquier posible paradoja o ‘contradicción de los gemelos’). Si la aceleración de los graves depende de la velocidad, entonces el principio de equivalencia de Einstein, premisa sobre la que Albert Einstein construye su teoría de la relatividad general, resulta ser falso: graves con distintas velocidades presentarán distintas aceleraciones (aceleraciones con respecto a la tierra, por ejemplo), luego estarán acelerados entre sí y no será cierto, ni siquiera localmente, que DU=0. Si la aceleración de los graves no depende de la velocidad, entonces es la más célebre de las inviolables premisas de Einstein, la que sostiene, tanto en la teoría especial como en la teoría general, que la máxima velocidad posible de la naturaleza es ‘c‘, la que resulta ser falsa: graves con velocidades iguales a la velocidad máxima relativista ‘c‘ aún continuarán estando acelerados al mismo ritmo que el de cualquier otro posible grave con cualquier otra posible velocidad menor a ‘v=c‘ (acelerados con respecto a la tierra, por ejemplo), luego será imposible que la constante ‘c’ represente la máxima velocidad posible de la naturaleza.

En ambos casos, y no resta más alternativas posibles (o la aceleración no depende de la velocidad, o la aceleración sí depende de la velocidad), la teoría de la relatividad de Albert Einstein resulta ser falsa: o se viola, supuesto el no, la premisa sobre la velocidad máxima posible de la naturaleza de la relatividad especial, con lo cual indirectamente también se viola la relatividad general, supuesta generalización de la relatividad especial construida sobre la hipótesis de que la relatividad especial es localmente válida; o se viola directamente, supuesto el , la relatividad general, teoría construida a partir del principio de equivalencia, esto es, construida a partir del contradictorio, confuso e ininteligible principio de equivalencia y de inercia de Galileo-Newton-Einstein de Albert Einstein.

¿Son posibles los imposibles? ¿Lo contradictorio es posible? La teoría de la relatividad, tanto la especial como la general, siempre sale derrotada cuando se enfrenta, como la especial tanto la general, al más simple buen sentido lógico.

Según el principio de equivalencia de Einstein un sistema en caída libre gravitatoria es (localmente) inercial. ¿Hay alguien capaz de explicar el significado lógico de la proposición ‘un sistema en caída libre gravitatoria es (localmente) inercial’? Aún todavía entiendo…

(¡Cuánta armonía, cuánta ciencia… y cuánta paciencia! ¡Cuánta inteligencia! ¿Acaso será por algún sublime designio que hay ciertas cosas que todo el mundo entiende o …acaba entendiendo? Se yerra, miente y desmiente en cualquier lenguaje, incluido el certero lenguaje matemático. ¿DU=0?.

Las “irrebatibles” ecuaciones de movimiento de la teoría de la relatividad general de Einstein, las famosas ecuaciones geodésicas gravitatorias, las ecuaciones tensoriales DU=0, mera extensión tetradimensional de dv=0, nada tienen que ver con el movimiento real de los graves. En consecuencia, las ecuaciones de campo de la teoría de la relatividad general, las Ecuaciones de Einstein, inventadas para armonizar con las geodésicas gravitatorias DU=0, nada tienen tampoco que ver con el movimiento real de los graves y, mucho menos aún, con el pseudoproblema del “universo entendido como un todo” o del origen absoluto de ‘el’ tiempo. ¿Hasta cuando lo ininteligible será confundido con lo inteligente?)

¿Cuál es la única alternativa lógica posible a las geodésicas gravitatorias de Einstein? ¿Son imposibles los posibles? ¿Ha conseguido la nueva ‘teoría conectada’ superar los famosos 3 test clásicos? (Recordemos, como se apuntó en el artículo Dark Matter, que la relatividad general está refutada empíricamente desde el mismo momento en que nació por, por ejemplo, el simple fenómeno del redshift gravitatorio, el cual demuestra que el tiempo transcurre más despacio cuanto mayor es la distancia a la fuente, lo contrario de lo que afirma la relatividad general.) ¿Ha conseguido también solucionar, aparte de los absurdos y pueriles rompecabezas relacionados con los paradójicos “viajes extraterrestres en el tiempo” y con los ridículos “startreks” y “stargates” que caracterizan la im-posible escuela relativista preestablecida oficial actual (que no a Einstein), el problema de la Materia Oscura?

Xavier Terri

Junio 2010

Seguir la pista…

(Por si aún todavía no ha quedado claro, intentaremos publicar la cuarta parte, la que sigue a la tercera que sigue a la segunda que sigue a la primera, tal vez titulada ‘Geodésicas gravitatorias y Ecuaciones de Einstein’, de esta presente concatenación de artículos antes de que medien 9 semanas y media)

P.D.: Los ciertos no saben errar. Los que saben nunca yerran por cuenta propia. Mi implacable crítica a los evidentes errores de Einstein no pretende menoscabar ni un ápice su indiscutible figura. Pionero solitario en ignotos territorios, el genio es el que más yerra.

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TRACTATUS PHYSICO-PHILOSOPHICUS 

(Último artículo en viXra.org, Febrero 2010: DARK MATTER)  

 

 
 
 
PRIMER GRAN ERROR DE EINSTEIN: LA TEORÍA DE LA RELATIVIDAD ESPECIAL
 
   En Sobre la teoría especial de la relatividad, texto muy fácil de conseguir, Einstein denuncia que las transformaciones de Galileo son contradictorias con la premisa de la constancia de la velocidad de la luz para todos los observadores con movimiento relativo rectilíneo uniforme. No le falta razón a Einstein al denunciar tal contradicción: si la premisa de la constancia de la velocidad de la luz es cierta, entonces las transformaciones de Galileo-Newton no pueden ser ciertas, y viceversa. Por lo tanto, Einstein se enfrenta a la siguiente disyuntiva: ¿Transformaciones de Galileo o constancia de la velocidad de la luz?
 
   Ante esta disyuntiva, Einstein elige, tampoco le falta razón en esto, la premisa de la constancia de la velocidad de la luz y rechaza, a pesar de que esto implica a su vez rechazar las teorías de Newton, las transformaciones de Galileo (las que dan lugar, no lo olvidemos, a la suma de velocidades newtoniana. Suma que es incompatible con la constancia de la velocidad de la luz).
 
   En esta histórica elección, que es la que permitió eliminar el éter lumífero prerelativista, no es donde se equivoca Einstein. Pero una vez ya rechazadas las transformaciones de Galileo, ¿cuáles deben ser las nuevas transformaciones que las sustituyan? Está claro que para no contradecirse, Einstein tiene que sustituir las transformaciones de Galileo por unas nuevas ecuaciones de transformación que sean consistentes con la premisa sobre la constancia de la velocidad lumínica.
 
   En aquel tiempo, hace ya más de un siglo, Einstein tan sólo conocía unas transformaciones que preservaran constante la velocidad de la luz: las transformaciones de Lorentz. La solución de Einstein consiste, en síntesis, en refutar las transformaciones de Galileo para sustituirlas por las transformaciones de Lorentz (cosa que también implica refutar el tiempo absoluto newtoniano para establecer la relatividad del tiempo, en el sentido peculiar y absoluto en el que las transformaciones de Lorentz entienden el concepto ‘relatividad’). ¿Es correcta la solución de Einstein? ¿Las transformaciones de Lorentz son las únicas ecuaciones de transformación que son consistentes con la premisa de la constancia de la velocidad de la luz? Einstein ni siquiera se plantea la posibilidad de que puedan existir otras ecuaciones de transformación alternativas a las de Lorentz que también preserven la constancia de la velocidad de la luz.
 
   Las transformaciones de Lorentz no son únicas. Aunque Einstein las desconocía existen, en efecto, otras ecuaciones de transformación que también preservan la constancia de la velocidad lumínica: las nuevas transformaciones relacionales, muy fáciles de conseguir.
 
   En consecuencia, la disyuntiva anterior, bien planteada y resuelta por Einstein al rechazar las transformaciones de Galileo y la hipótesis del éter lumífero, da paso a esta nueva disyuntiva: ¿Transformaciones de Lorentz ö transformaciones relacionales? Ya que ambos tipos de ecuaciones de transformación son consistentes con la constancia de la velocidad de la luz, ¿cuáles son las correctas? ¿Cuáles son incorrectas y cuáles son válidas?
 
   Dejaré que sea el lector el que decida resuelva esta disyuntiva según su propio criterio. Pero para no vuelva a repetirse el primer gran error de Einstein será conveniente recordar los siguientes puntos:
 
    1) Las transformaciones de Lorentz son contradictorias en sí : Según las transformaciones de Lorentz, la fórmula de la dilatación del tiempo relativista entre dos sucesos, entre el tic y el tac de un reloj C, por ejemplo, depende de la velocidad relativa entre los observadores A y B, siendo los observadores A y B los que relacionan sus correspondientes registros espaciotemporales mediante las transformaciones de Lorentz. Pero una vez ya se ha supuesto que el tiempo es relativo a la velocidad relativa entre A y B, ¿por qué no se lo supone también relativo a la velocidad relativa entre C y A y a la velocidad relativa entre C y B? El presente problema involucra, en general, a 3 entes A, B y C, y no sólo los 2 entes A y B que aparecen en las transformaciones de Lorentz.
 
     (Además es fácil demostrar que al igual que la dilatación del tiempo relativista da lugar a la paradoja de los gemelos temporal, la contraccion de longitud de Lorentz da lugar a una “paradoja de los gemelos espacial”)
 
    3) Las transformaciones de Lorentz prohiben velocidades no locales superiores a “c“, luego son incompatibles con la absoluta relatividad del movimiento . Las transformaciones de Lorentz no tienen en cuenta que la conocida constante “c“, tan sólo puede representar la máxima velocidad local de la luz. De lo contrario sería imposible establecer la absoluta  relatividad del movimiento. Este tercer punto es el punto capital para entender por qué las transformaciones de Lorentz son contrarias a la relatividad del movimiento.
     Para conseguir establecer la absoluta relatividad del movimiento, y puesto que las rotaciones absolutas en el espacio absoluto de Newton carecen de sentido, hay que admitir primero que existen velocidades no locales superiores a “c“. Las estrellas de nuestra propia galaxia, por ejemplo, presentan velocidades transversales (ortogonales a la dirección radial) relativas a la tierra muy superiores a “c” (véase la nueva revolución copernicana). Pero las transformaciones de Lorentz prohiben velocidades, aunque no sean locales, superiores a “c”; luego son incapaces de comprender la absoluta relatividad del movimiento.
       Según las transformaciones de Lorentz o la teoría de la relatividad, a pesar de que presume haber eliminado el espacio absoluto de Newton, existen aún rotaciones absolutas. La teoría de la relatividad de Einstein aún considera que la tierra está dotada de un movimiento de rotación absoluto sobre sí misma. Pero si el espacio absoluto de Newton ya no existe, ¿rotación absoluta con respecto a qué?
       La pura evidencia: No hace falta sofisticados aceleradores de partículas, basta el simple testimonio de los sentidos, para verificar empiricamente que existen velocidades no locales superiores a la constante “c”
 
    Las nuevas transformaciones relacionales preservan la constancia local “c” de la velocidad de la luz (y sólo la local. Las velocidades no locales pueden ser infinitamente superiores a “c”, motivo por el cual las transformaciones relacionales tan sólo son válidas localmente). Son también acordes con la experiencia de los relojes lumínicos y con el método de comparación mútuamente simétrico que se explica en el artículo La relatividad del tiempo. El tiempo de la relatividad. Por otro lado, la suma relacional de velocidades coincide con la suma relativista de velocidades, de lo contrario no se preservaría la constancia local de “c“ (ver pág. 51 de La paradoja de los gemelos de la teoría de la relatividad de Einstein).
       Es necesario un nuevo principio de inercia generalizado que permita comprender las velocidades no locales superiores a “c” y que, en virtud de ello, permita establecer la absoluta relatividad del movimiento. Que elimine, por fin, las dicotomías de Newton-Einstein ’sistema inercial-sistema no-inercial’ o ‘movimiento verdadero-movimiento aparente’.
 
 
   Para acabar con el primer gran error de Einstein recordaré una insoslayable condición que precede a todo posible intento de “verificación” empírica: verificar, constatar y examinar con la máxima minuciosidad que la teoría no sea contradictoria. Toda teoría contradictoria es falsa, y toda “verificación” empírica de una teoría contradictoria es una farsa ¿O acaso los defensores de la relatividad pretenden aún convencernos, mientras se escudan en el pobre y tosco argumento epistemológico de la “verificación” empírica, que la teoría de la relatividad de Einstein representa ’la’ verdad absoluta? Que poco filosófico… Cuan alejado de la verdad… (En realidad, como demuestran los relojes lumínicos, la relatividad está refutada por la experiencia desde el mismo instante en que nació. Ver DARK MATTER
 
   Hay filosofías más allá de la tabula rasa y del empirismo puro de John Locke. El conocimiento es conocimiento de ideas. Habrá claridad cuando “filtremos” la realidad a través de las ideas adecuadas.
 
 

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 ¿Qué corresponde a la casilla número 4 del test lógico de la página 60 de la paradoja de los gemelos de la teoría de la relatividad especial de Einstein (http://www.bubok.com/libros/10519/la-paradoja-de-los-gemelos-de-la-teoria-de-la-relatividad-de-einstein)?

   Las geodésicas gravitatorias de la relatividad general de Einstein no son más que una generalización matemática tetradimensional de dv=0, es decir: “aceleración=0″, inspiradas en lo que “vería” un observador encerrado en el célebre ascensor de Einstein en caída “libre” gravitatoria, es decir, inspiradas en el principio de Equivalencia de Einstein. ¿Consiguen generalizar la primera ley de Newton? ¿Cuál es el verdadero nuevo principio de inercia generalizado?

   ¿Son las geodésicas gravitatorias de la relatividad general de Einstein la auténtica ecuación fundamental de la dinámica que ha conseguido generalizar la segunda ley de Newton? ¿Deben guiar la necesaria reconstrucción de la física contemporánea?

   ¿Puede ser cierta una teoría, la relatividad general de Einstein, que se sustente sobre un principio contradictorio y absurdo, el principio de equivalencia de Einstein?

   ¿Ha conseguido la relatividad general de Einstein eliminar por fin las viejas dicotomías newtonianas ’sistema inercial-sistema-no inercial’ y ‘movimiento verdadero-movimiento aparente’? ¿Ha conseguido eliminar el espacio absoluto de Newton?

   El lector puede encontrar una crítica detallada al principio de equivalencia en el Tractatus Physico-Philosophicus.

 

Lecturas relacionadas:

-Las Ecuaciones de Einstein (http://www.kiliedro.com/index.php?option=com_content&task=view&id=449)

-La relatividad general de Einstein es a lo sumo una teoría sobre la gravitación (http://vixra.org/abs/0910.0038)

-Los dos grandes errores de Einstein (http://knol.google.com/k/xavier-terri/los-dos-grandes-errores-de-einstein-i/8p44vqx6xqzo/16)

-DARK MATTER: La Teoría Conectada soluciona el problema de la materia oscura de la Relatividad General de Einstein 

-Artículos sobre teoría de la relatividad y teoría conectada en viXra.org

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