Archive for the “Física sin fórmulas” Category

  

IMPORTANTE: Muy pronto presentaremos otra de las piezas clave de la nueva revolución copernicana: la métrica relacional (una generalización de la métrica… clic aquí) que permite eliminar, cuando es aplicada al nuevo principio de inercia generalizado 77 (pág. 141) los movimientos de rotación absoluta en el espacio absoluto de Newton-Einstein (entre tanto tal vez el lector prefiera deducirla por su propia cuenta. Es muy fácil si el pensamiento se despoja de los prejuicios relativistas y de los sistemas inerciales y no-inerciales).

Antes de presentarla serán aún necesarios 1 ó 2 artículos que ayuden a comprender el profundo sentido físico de esta nueva revolución copernicana. Los iremos colgando a lo largo de las próximas semanas.

Algo se mueve… Quien no reconoce la pura evidencia se pierde en sus irresolubles enredos.

 

El fin de los sistemas inerciales y el espacio absoluto de Newton-Einstein

 

Anterior: Geodésicas gravitatorias y ecuaciones de campo de Einstein (I)

 

 

       

 

 

 

¿DIFERENTES CLASES DE OBSERVADORES O DIFERENTES CLASES DE MOVIMIENTOS?

 

        Lo evidente no deslumbra, escapa… Nunca alzará la vista hacia el sol quien ignora su existencia. Ahora que empieza un nuevo día, basta la tenue luz del alba para cegar a la ciencia que ha permanecido encadenada, durante más de tres siglos, en la oscura caverna del espacio absoluto.

 

       Las dicotomías sistema inercial y sistema no-inercial y movimientos verdaderos y movimientos aparentes extraviaron a Einstein. La física contemporánea aún acarrea tan grave extravío, cuyo origen se remonta, como quedará claro a lo largo de la presente serie de artículos, al principio de inercia de Galileo-Descartes del s.XVII.

       Isaac Newton convirtió el principio de inercia en la primera de sus 3 conocidas leyes, la ley de inercia, mero caso especial de su segunda ley (f=ma) cuando la fuerza tridimensional es nula (f=0). La ley de inercia para los cuerpos libres de Newton, cuya expresión en lenguaje matemático es dv=0 (a=0), no admite otra solución que la conocida solución trivial: movimiento rectilíneo uniforme: v=cte (el reposo no es más que el caso particular en el que cte=0).

       ¿Qué entendió Newton? Como muy bien sabía Newton, existen cuerpos libres cuyo movimiento no es acorde con dicha solución. Son cuerpos que a pesar de ser libres (para Newton, para un cuerpo libre f=0) presentan un movimiento no uniforme o acelerado. Su vector-velocidad v está variando en el tiempo y, por lo tanto, no obedecen la ley de inercia dv=0. Ante la enojosa evidencia de que la ley de inercia presenta claras excepciones y que, en consecuencia, no puede ser considerada una verdadera ley, Isaac Newton, en lugar de refutarla, optó por diferenciar entre 2 clases distintas de sistemas de referencia u observadores: los sistemas inerciales y los sistemas no-inerciales. En la primera clase, su ley de inercia dv=0 resultaba, por imposición, tautológicamente cierta. Y los movimientos acelerados que demostraban que los cuerpos libres no obedecen la ley de inercia eran considerados movimientos “aparentes”, una ficción creada por una pésima elección del sistema de referencia, el cual era degradado a la categoría de no-inercial.

 

       La imaginación supera la ficción. Sea un conjunto de esferas flotando ingrávidas y libres en el espacio que presentan movimientos relativos de traslación y de rotación (como sabemos, por la conservación del momento angular una esfera libre presenta una rotación contante). Imaginemos qué es lo que veríamos si pudiésemos habitar en cualquiera de ellas. ¿Qué clase de movimientos observaríamos, desde una esfera en concreto, de las restantes esferas? ¿Las veríamos todas en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme (dv=0)? Si desde el punto de vista de un habitante de la esfera A otra esfera B presenta un movimiento de rotación sobre sí misma, entonces, desde el punto de vista un habitante de la esfera B ¿no presentaría la esfera A un movimiento de rotación orbital alrededor suyo (alrededor de B)? ¿No es evidente que la diversidad de los movimientos de los cuerpos libres, incluso cuando son observados desde un mismo cuerpo de referencia, no se restringe a la ley dv=0?
 

        No existe ningún sistema de referencia con respecto al cual todos los cuerpos libres obedezcan, sin excepción, la ley de inercia dv=0. Algunos cuerpos libres sí la obedecerán, y otros muchos, no. De lo que se sigue que:

 

1)              La relatividad del movimiento es incompatible con el principio de inercia clásico dv=0.

2)              Es necesario un nuevo principio de inercia generalizado que no restringa el movimiento de los cuerpos libres a la solución trivial v=cte.

3)              El movimiento de los cuerpos libres con respecto a un mismo sistema de referencia deberá contener alguna propiedad relacional particular que sepa caracterizar y distinguir la clase concreta de movimiento de cada uno de estos cuerpos libres con respecto a este común cuerpo de referencia.

 

        La ley de inercia clásica para los cuerpos libres no admite otra solución que la solución trivial v=cte. Este hecho es uno de los puntos clave para comprender la nueva revolución copernicana, pues esta imposibilidad de la ley de inercia para generar otras soluciones matemáticas distintas a la solución trivial es lo que provocó la dicotomía teorética entre sistemas inerciales, con respecto a los cuales se supone que los movimientos son “verdaderos”, y sistemas no-inerciales, los culpables de que observemos “apariencias” y “ficciones”, es decir, movimientos que no obedecen las leyes “verdaderas” creadas por Newton. Dicho en otras palabras, si la ley de inercia hubiese sido capaz de generar soluciones matemáticas que admitieran que los cuerpos libres pudiesen estar acelerados no habría hecho falta inventarse los sistemas no-inerciales ni, subsiguientemente, las dicotomías inercial-no inercial y movimiento verdadero-movimiento aparente. ¿O acaso los sistemas no-inerciales no se inventaron, precisamente, para intentar justificar de cualquier modo las aceleraciones de los cuerpos libres, prohibidas por la ley de inercia dv=0? Si la ley de inercia es cierta, ¿por qué Newton se vio obligado a inventarse los sistemas no-inerciales?

       Esta línea de pensamiento dicotómico desemboca en el espacio absoluto newtoniano. Puesto que se supone que desde un sistema inercial los cuerpos libres no presentan, por definición, movimientos “acelerados”, un sistema inercial debe ser a su vez, de lo contrario no se cumpliría la ley de inercia dv=0, un sistema no “acelerado”, es decir, un sistema que debe permanecer en reposo o en movimiento rectilíneo uniforme…… Pero, ¿qué significa esto? Ya que por la necesidad lógica de su propia definición ‘movimiento’ tan sólo puede ser entendido como movimiento con respecto a un sistema de referencia determinado, ¿con respecto a qué peculiar sistema de referencia (in)determinado se supone que un sistema inercial debe permanecer en reposo o movimiento rectilíneo uniforme? Según Newton, con respecto a una especie de referencia universal omnipresente a la que bautizó con el nombre de espacio absoluto.

       Ni el mismísimo Newton, el más indiscuible de los genios, supo encontrar otro modo de justificar los sistemas inerciales que esta supuesta referencia universal absoluta, pura ficción, a la que denominó sensorio de Dios (Sensorium Dei), aunque hubiese sido mucho más acertado que la hubiese reconocido como la nada. Como se ve, un sistema inercial es aquel que permanece en reposo o movimiento rectilíneo uniforme con respecto al espacio absoluto, luego el concepto ‘sistema inercial’ es sinónimo, en el sentido ‘pertenecer a la misma clase de sistema de referencia que…’, al concepto ‘espacio absoluto’.

       Defender la existencia real de los sistemas inerciales equivale a defender la existencia real de referencias absolutas para el movimiento, lo cual continúa siendo absurdo: Tan lícito como pudiera ser referir el movimiento de cualquier cosa a este hipotético espacio absoluto lo sería referir el movimiento de ese hipotético espacio absoluto a cualquier cosa. No existe ninguna referencia absoluta. Todo movimiento es relativo, luego no hay nada que pueda ser interpretado como una referencia absoluta. El espacio absoluto no existe, luego tampoco los sistemas inerciales.

 

        Algún relativista sabría señalar cuál es el privilegiado ente real, merecedor de ser considerado ‘el’ espacio absoluto, con respecto al cual se supone que la tierra presenta un movimiento de rotación absoluto y el sol no se mueve en absoluto. Ptolomeo está impaciente…

 

       Pero aquí no acaban las consecuencias negativas del pensamiento dicotómico generado por no querer, y aún menos saber, refutar la vieja ley de inercia de Newton. Diferenciar entre distintas clases de sistemas de referencia u observadores equivale, claro está, a diferenciar entre distintas clases de observadores o sistemas de referencia y, por ende, equivale a negar la igualdad entre todos los observadores posibles de la naturaleza. El espacio absoluto, los observadores inerciales y las dicotomías newtonianas, puesto que diferencian entre distintas clases de observadores, son contrarios a la invariancia universal de las leyes físicas para todos los observadores posibles de la naturaleza. Dicho en otras palabras, las leyes físicas no podrán ser las mismas para todos los observadores mientras aún se crea que existen diferentes clases de observadores, clases que han sido establecidas bajo el falaz criterio de que si existen observadores pertenecientes a distintas clases es, precisamente, porque antes se ha querido presuponer que existen leyes físicas que no son las mismas para los observadores pertenecientes a clases distintas. No se conseguirá instaurar la invariancia universal de las leyes físicas hasta que no se consiga eliminar la dicotomía entre clases inerciales y clases no-inerciales; las unas contemplando movimientos absolutos (?), y las otras, apareciéndoles apariencias y ficciones (?).

       Existen distintas clases de movimiento, pero no distintas clases de observadores (en el sentido de que las leyes físicas pudiesen ser distintas para distintos observadores).

       Todos estos aún irresolutos enredos, cuyo origen histórico se remonta al principio de inercia del s. XVII, son los que a la postre han causado la profunda crisis actual de la física contemporánea. Cualquier teoría –la teoría de la relatividad, por ejemplo- que todavía defienda la existencia real de los ficticios observadores inerciales supone un tremendo lastre para el progreso de la ciencia física. ¡Tantas teorías sobre el todo, tantos tensores multidimensionales, y resulta que lo primero que hay que hacer es revisar la simple y simplona ley de inercia de Galileo-Descartes-Newton-Einstein!

       Como iremos viendo a lo largo de las próximas líneas, el punto clave para escapar del presente enredo es la formulación de un nuevo principio de inercia generalizado que admita soluciones matemáticas distintas a la solución trivial v=cte. Pues si este nuevo principio admite a priori lo que es de por sí evidente, que los cuerpos libres pueden estar acelerados, entonces ya no habrá ninguna necesidad de inventarse sistemas no-inerciales o inerciales, fuerzas ficticias o aparentes, espacios absolutos, observadores de clase privilegiada, movimientos aparentes o ficticios y movimientos reales o verdaderos… Las soluciones no triviales de este nuevo principio de inercia generalizado, por supuesto postulado ex profeso para superar la dicotomía inercial-no inercial e instaurar así la invariancia universal de las leyes físicas, son las que permitirán prescindir de una vez por todas del metafísico espacio absoluto de Newton y de los sistemas inerciales de Newton-Einstein (‘metafísico’ en el sentido que se lo presupone totalmente ajeno a la absoluta relatividad del movimiento de la que participa, por la propia necesidad lógica de la definición de movimiento, cualquier ente físico).

 

        Bien entendida, jamás ha existido ni una sola “ley” física que no sea ad hoc (la “ley” de inercia, por ejemplo). Con inigualable arte, Isaac Newton creó ad hoc, según su genio le dictaba, sus leyes físicas y sus geniales cosmovisiones. Sin embargo, a cualquiera que se las dé de sabio. ¿Sabe ya el sabio, mi inseparable compañero en la red,que “punto y coma” significa derivada covariante?) las “leyes” físicas que ilusamente fantasmea que ha sido capaz de comprender se le aparecen, cual si fuesen una especie de regalada revelación cósmica, como inmutables verdades absolutas; y cuando no ¡ad hoc! ¡Boicot! ¡¡Por supuesto!!

        Y categorizo: En el futuro habrá destino… Jamás entenderá el pasado lo que el futuro comprendió.
 
 
 
 
      Próximos títulos de GEODÉSICAS GRAVITATORIAS Y ECUACIONES DE CAMPO DE EINSTEIN:
 
     -Albert Einstein: El defensor a ultranza de los sistemas inerciales
    -¿Cómo se eliminan las dicotomías sistema inercial-sistema no inercial y movimiento verdadero-movimiento aparente? 
 
        Más información:
      - viXra.org

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(TRACTATUS PHYSICO-PHILOSOPHICUS)

LA PARADOJA DE LOS GEMELOS DE LA TEORÍA DE LA RELATIVIDAD ESPECIAL DE EINSTEIN: http://www.bubok.com/libros/10519/La-paradoja-de-los-gemelos-de-la-Teoria-de-la-relatividad-de-Einstein

viXra. org: http://vixra.org/abs/0909.0022

EINSTEIN vs TEORÍA CONECTADA: http://teoraconectada.scoom.com/

 

DEMOSTRACIÓN SIN FÓRMULAS MATEMÁTICAS DE QUE LA TEORÍA DE LA RELATIVIDAD DE EINSTEIN ES FALSA

PALABRAS CLAVE: reloj lumínico, dilatación del tiempo, contracción de Lorentz, Einstein, relatividad especial, relatividad general, Efecto Doppler, redshift gravitatorio, transformaciones de Lorentz, paradoja de los gemelos

 

EL RELOJ LUMÍNICO

Un fotón se caracteriza por su frecuencia. Un reloj lumínico es el que se construye con la frecuencia de una luz monocromática (caracterizada por su frecuencia única) y cuyo funcionamiento, como el de cualquier otro reloj, se basa en la regla: ‘determinado número constante de oscilaciones = una unidad de tiempo’. Su calibre, que se escoge arbitrariamente, se define como el número de oscilaciones de la luz que determinan una unidad de tiempo. Cada 100000 oscilaciones un segundo, por ejemplo.

COMPARACIÓN MÚTUAMENTE SIMÉTRICA

Para estudiar la relatividad del tiempo necesitamos comparar relojes que sean idénticos. De lo contrario, si los relojes no fuesen idénticos y funcionaran ya a priori distintamente, de nada serviría compararlos.

Además esta comparación tiene que ser mútuamente simétrica. De lo contrario, si asimétricamente privilegiáramos ya a priori al reloj A con respecto al B o a al reloj B con respecto al A, de nada serviría aducir que las posibles ulteriores diferencias en sus respectivos registros temporales son una verdadera consecuencia de la relatividad del tiempo, pues tales diferencias podrían ser atribuidas a las asimetrías introducidas ya a priori en el método de comparación de los relojes idénticos.

Definición de ‘método de comparación mútuamente simétrico’: Dados dos observadores A y B, A utilizará para construir su reloj lumínico la frecuencia de un rayo de luz monocromática que B envía hacia A; y B utilizará para construir su reloj lumínico la frecuencia de otro rayo de luz, idéntico al anterior, que A envía hacia B. (Los rayos intercambiados son numéricamente distintos, hay dos rayos y no uno, y énticamente idénticos, los dos rayos, con total independencia de la frecuencia que pueda recibir el receptor, tienen la misma frecuencia desde el punto de vista del emisor: su frecuencia propia.)

Para no introducir ninguna asimetría en el método de comparación de relojes idénticos, A y B se intercambian sendos rayos lumínicos. (De hecho, si el método de comparación de dos relojes idénticos no fuese mútuamente simétrico, entonces estos dos relojes no serían en realidad idénticos.)

Sólo cuando se presupone, simétricamente, que A y B se relacionan intercambiando señales lumínicas tiene sentido empezar a reflexionar sobre la relatividad del tiempo. La relatividad relacional del tiempo. No absoluta. En caso contrario, ¿qué sentido tiene afirmar que el tiempo es relativo? ¿Existen aún movimientos absolutos? ¿Acaso un reloj es “consciente” de que se está moviendo con respecto a “no sabe qué” y, en consecuencia (‘en consecuencia’ según la relatividad, claro), “sabe” que tiene que dilatar el tiempo que registra? ¿Es consciente un fotón, que al igual que cualquier otro reloj se caracteriza por su calibre o frecuencia, que para él, según sostienen ciertas lumbreras que aún defienden la relatividad, “el tiempo no pasa”? ¿No resulta paradójico que el tiempo no pase para el propio instrumento encargado de medir el tiempo? (ver La paradoja del fotón atemporal, en la pág. 10 de La paradoja de los gemelos de la teoría de la relatividad de Einstein )

Para demostrar la verdad, no nos hará falta ni una sola fórmula matemática.

LA DILATACIÓN DEL TIEMPO DE LA RELATIVIDAD ESPECIAL

A se considera en reposo y B se mueve a una determinada velocidad con respecto a A. A mide el tiempo con un reloj lumínico construido con la frecuencia de un rayo de luz que B envía hacia A.

B se considera en reposo y A se mueve a una determinada velocidad con respecto a B. B mide el tiempo con un reloj lumínico construido con la frecuencia de un rayo de luz que A envía hacia B.

A y B son simétricos y utilizan el método de comparación de relojes mútuamente simétrico. Por la simetría del movimiento, la velocidad de B con respecto a A es la misma que la velocidad de A con respecto a B (salvo signo). ¿Para quién de los dos el tiempo transcurre más despacio, o más rápido? ¿A o B? ¿B o A?

En el ejemplo precedente, el método de medición para averiguar una posible relativización del tiempo se ha sustentado en una comparación mútuamente simétrica, Para no introducir ninguna asimetría ya a priori, A y B se han intercambiado sendos rayos lumínicos, con los que han construido sendos relojes lumínicos. Es fácil de ver que con tales relojes, que son idénticos y funcionan relacionalmente por intercambio de luz, el tiempo transcurre exactamente igual para A que para B. Luego, la dilatación del tiempo de la relatividad no existe. (El efecto Doppler que detecta A para el rayo de luz que B envía hacia A es exactamene el mismo, por la simetría del movimiento, que el efecto Doppler que detecta B para el rayo, idéntico al anterior, que A envía hacia B.)

Sin sofismas. No hace falta un número infinito de relojes, bastan dos, para demostrar que la dilatación del tiempo de la relatividad especial es falsa. (La “demostración” relativista de la dilatación del tiempo sustentada en el famoso reloj de espejos, ideado por Einstein y que aparece descrito en ‘el fin del espacio-tiempo roto‘, es un sofisma: se basa aún en la ya superada métrica del teorema de Pitágoras, que es una métrica absoluta, no relacional.)

La relatividad especial es falsa.

¿Que la dilatación del tiempo está “verificada” empíricamente con suma precisión? ¿Cómo lo está? Con tramposos mesones, muones, relojes atómicos,… y toda esa extrañísima fauna que la escuela relativista usa a su antojo para intentar convencernos -engañarnos- de que las piedras caen hacia arriba y los círculos son cuadrados. ¿Cómo se garantiza que semejante tipo de “relojes” puedan ser idénticos? Si se consigue verificar que dos partículas tienen una distinta vida media, esto nunca significa que se haya conseguido verificar con “suma precisión la dilatación del tiempo de Lorentz, sino que estas dos partículas en realidad son distintas, no son “relojes” idénticos. Además, las personas sensatas, cuando quieren concertar una cita, convienen en verse cuando las manecillas de sus respectivos relojes están en determinada posición, no cuando ya se hayan estropeado o dejado de existir, un determinado número estadístico de relojes de determinada vida media, o determinada fecha de caducidad.

La teoría relacional se puede permitir el lujo de dudar incluso del concepto ‘fotón’: la frecuencia de la luz, esté o no la luz compuesta de fotones, es algo que se mide a diario en el más humilde de los laboratorios.

No hace falta ni recurrir a evidencias empíricas para refutar la relatividad especial. Ha sido suficiente con pensar simétricamente para demostrar que la dilatación del tiempo es falsa.

Las transformaciones de Lorentz de la relatividad especial son un mero juego matemático que no tiene ni pies ni cabeza. Son absurdas. Hay que refutar las transformaciones de Lorentz de Einstein y sustituirlas por las nuevas transformaciones relacionales de la teoría conectada.

EL REDSHIFT GRAVITATORIO Y LA RELATIVIDAD GENERAL

El redshift gravitatorio es un fenómeno comprobado empíricamente: Dado un rayo de luz que se propaga en dirección vertical, está comprobado que los observadores estacionarios situados a un mayor potencial gravitatorio (mayor distancia al centro de la fuente gravitatoria, mayor “altura”) miden una menor frecuencia lumínica que los situados a un menor potencial (menor altura).

A se encuentra a mayor altura que B. A mide el tiempo con un reloj lumínico construido con la frecuencia de un rayo de luz que B envía hacia A. Como A está a mayor altura que B, debido al redshift gravitatorio, el reloj de A funcionará más despacio que el reloj de B.

B se encuentra a menor altura que A. B mide el tiempo con un reloj lumínico construido con la frecuencia de un rayo de luz que A envía hacia B. Como B está a menor altura que A, debido al redshift gravitatorio (en este caso sería mejor llamarlo “blueshift”. Pero como la estructura matemática de la relatividad es asimétrica, el lenguaje ordinario que genera cuando se la intenta explicar es también asimétrico), el reloj de B funcionará más rápido que el reloj de A.

A y B utilizan el método de comparación de relojes mútuamente simétrico, pero no son simétricos. El párrafo anterior no es válido si intercambiamos A por B y B por A, pues si A se encuentra a mayor altura que B, entonces B sabe que B está a menor altura que A y, por tanto, B, lo mismo que A, reconoce que A se encuentra a mayor altura que B.

Es fácil de ver que ambos estarán de acuerdo en que el tiempo es relativo a la altura (al potencial gravitatorio) y que el tiempo de A transcurre más despacio que el tiempo de B. Luego, el tiempo va más despacio a mayor altura.

La métrica de Schwarzschild de la relatividad general afirma lo contrario de lo que demuestra el reloj lumínico, que “el tiempo va más rápido a mayor altura”. Luego es falsa.

Si la métrica de Schwarzschild es falsa, entonces las Ecuaciones de Einstein de campo gravitatorio, a partir de las cuales se deduce la métrica de Schwarzschild, son falsas. (http://www.kiliedro.com/index.php?option=com_content&task=view&id=449)

¿Que la relatividad general está “verificada” empíricamente con suma precisión? Más aún lo está el redshift gravitatorio. Además nos podemos permitir el lujo de no utilizar ni siquiera el concepto ‘fotón’: la frecuencia de la luz es algo que se mide a diario en el más humilde de los laboratorios.

Por mucho que los relativistas intenten persuadirnos, la experiencia, el redshift gravitatorio, jamás ha “verificado” empíricamente la relatividad general. Al contrario, la refuta con meridiana claridad.

La relatividad general es falsa.

La teoría de la relatividad, especial + general, es falsa.

En realidad es la pura lógica la que ya ha refutado con meridiana claridad la teoría de la relatividad. Relativistas, por muchos que sean los intereses en juego, ¿a quién pretendéis aún engañar?

No hace falta recurrir a la experiencia para ver que la relatividad destroza la lógica.

No hacen falta fórmulas matemáticas para demostrar que la relatividad es falsa. Cierta mentira. Para demostrarlo, como acabamos de comprobar, basta con un simple “cálculo de proposiciones”.

El tiempo de la relatividad ha llegado a su fin.

LA RELATIVIDAD DEL TIEMPO. RELACIONAL Y NO ABSOLUTA

Sólo después de habernos asegurado una total simetría, relojes lumínicos idénticos y método de comparación mútuamente simétrico, es posible empezar a reflexionar con sensatez sobre la relatividad del tiempo. Si A y B no son simétricos, entonces tal vez es posible que el tiempo muestre su naturaleza relativa. Si A y B son simétricos, entonces es del todo imposible: el tiempo tiene que transcurrir exactamente igual para ambos. Lo contrario sería contradictorio. Idea de no armonía nunca. Paradójico. Lo real simétrico no es lo asimétrico irreal.

 ¡Quién no recuerda la fascinantemente fascinante contradicción de los gemelos! (http://teoraconectada.scoom.com/2009/08/20/la-contradiccion-de-los-gemelos/) Todas las gloriosas verificaciones de la escuela relativista acerca de la relatividad del tiempo son falsas. Mentiras ciertas que están infectadas por el movimiento absoluto implícito en la paradoja de los gemelos.

¿Que es el tiempo en sí el que es relativo? Esto es más absurdo aún que el metafísico tiempo absoluto de Newton. Sobran comentarios.

¿Que es el tiempo el que es relativo en sí y su relatividad es independiente de los tipos de relojes usados para verificarla? Entonces ¿por qué la escuela relativista se preocupa tanto en elegir tan celosamente sus tan “precisos” relojes? ¿Por qué no “verifica” el redshift gravitatorio con un reloj de péndulo?

El fenómeno del redshift gravitatorio lumínico se deduce, desde el punto de vista de la teoría, a partir del elemento de matriz temporal de la métrica del espaciotiempo: ¿No significa esto que el tiempo al que la teoría se refiere es el tiempo registrado por un reloj lumínico, y no otro? ¿Por qué la teoría de la relatividad es incompatible con el reloj lumínico? (Es fácil demostrar que según la relatividad general, en un campo gravitatorio el funcionamiento del famoso reloj de espejos de Einstein depende de su orientación espacial, otra de las tantas cosas de la relatividad que no tienen ni pies ni cabeza. La teoría conectada permite demostrar que el reloj de Einstein se comporta igual que un reloj lumínico.)

El pensamiento lúcido nunca convierte lo simétrico en asimétrico. Una teoría está obligada a definir coherentemente, sin trampas y sin una ulterior necesidad de tener que rectificar mediante asimetrías a priori una vacilante definición inicial, lo que ella entiende por ‘reloj’. La relatividad es incapaz de hacerlo. La relatividad se niega a definir lo que ella entiende por ‘reloj’. Cualquier definición que ensaye la aboca al absurdo y a la contradicción. Por eso se puede permitir la estulta libertad de elegir el extraño reloj que le venga en gana en cada caso para “verificar” lo que se le antoje “verificar· y, por eso mismo, no se (le) puede permitir la astuta libertad de que elija en cada caso el reloj que le venga en gana: que permanezca obligada a elegir el que le permita “verificar” empíricamente todas sus extrañas estupideces. ¡Cómo la relatividad de Einstein va a definir qué es un reloj si no comprende lo que es el movimiento, si aún cree en los movimientos absolutos y verdaderos de Newton!

Nunca nadie sabrá qué es ‘el’ tiempo (admito, al menos, que yo no lo sé). Sin embargo, la relatividad del tiempo no es nada misterioso: tan sólo hace referencia a la comparación relacional de las oscilaciones de la luz. Si el tiempo es relativo, entonces es relacional. (En tanto que las coordenadas espaciales también son relacionales y el espacio absoluto no existe, algo similar le dijo Leibniz a Newton, pero, claro está, no fue Leibniz el que supo crear la teoría de Newton.)

El tiempo tiene que ser amoldado a la invariancia universal de las leyes físicas. Puesto al servicio de la absoluta relatividad del movimiento.

La nueva revolución copernicana: La teoría conectada.

P.D.: Pregunta: ¿Por qué la velocidad local de la luz es la misma para todos los observadores? Respuesta: Porque para todos los observadores locales la luz recorre exactamente la misma longitud en exactamente el mismo tiempo. La contracción de longitud y la dilatación del tiempo de Lorentz no existen.

Fantásticas y más de un siglo más actuales que las de Lorentz-Einstein, en próximos artículos iré explicando (por si todavía queda alguien que, por ser demasiado inteligente, todavía no las entiende.. o no le interesa entenderlas) cómo funcionan mis nuevas transformaciones relacionales.

XAVIER TERRI CASTAÑÉ

22 de Septiembre de 2009

 

alipso.com

Es el fin del espaciotiempo roto.

     Sobre la dilatación del tiempo y la contracción de longitud de Lorentz-Einstein:
    Alipso.com (documento Word)
      monografías.com

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