Posts Tagged “Transformaciones relacionales”

 

TRACTATUS PHYSICO-PHILOSOPHICUS 

(Último artículo en viXra.org, Febrero 2010: DARK MATTER)  

 

 
 
 
PRIMER GRAN ERROR DE EINSTEIN: LA TEORÍA DE LA RELATIVIDAD ESPECIAL
 
   En Sobre la teoría especial de la relatividad, texto muy fácil de conseguir, Einstein denuncia que las transformaciones de Galileo son contradictorias con la premisa de la constancia de la velocidad de la luz para todos los observadores con movimiento relativo rectilíneo uniforme. No le falta razón a Einstein al denunciar tal contradicción: si la premisa de la constancia de la velocidad de la luz es cierta, entonces las transformaciones de Galileo-Newton no pueden ser ciertas, y viceversa. Por lo tanto, Einstein se enfrenta a la siguiente disyuntiva: ¿Transformaciones de Galileo o constancia de la velocidad de la luz?
 
   Ante esta disyuntiva, Einstein elige, tampoco le falta razón en esto, la premisa de la constancia de la velocidad de la luz y rechaza, a pesar de que esto implica a su vez rechazar las teorías de Newton, las transformaciones de Galileo (las que dan lugar, no lo olvidemos, a la suma de velocidades newtoniana. Suma que es incompatible con la constancia de la velocidad de la luz).
 
   En esta histórica elección, que es la que permitió eliminar el éter lumífero prerelativista, no es donde se equivoca Einstein. Pero una vez ya rechazadas las transformaciones de Galileo, ¿cuáles deben ser las nuevas transformaciones que las sustituyan? Está claro que para no contradecirse, Einstein tiene que sustituir las transformaciones de Galileo por unas nuevas ecuaciones de transformación que sean consistentes con la premisa sobre la constancia de la velocidad lumínica.
 
   En aquel tiempo, hace ya más de un siglo, Einstein tan sólo conocía unas transformaciones que preservaran constante la velocidad de la luz: las transformaciones de Lorentz. La solución de Einstein consiste, en síntesis, en refutar las transformaciones de Galileo para sustituirlas por las transformaciones de Lorentz (cosa que también implica refutar el tiempo absoluto newtoniano para establecer la relatividad del tiempo, en el sentido peculiar y absoluto en el que las transformaciones de Lorentz entienden el concepto ‘relatividad’). ¿Es correcta la solución de Einstein? ¿Las transformaciones de Lorentz son las únicas ecuaciones de transformación que son consistentes con la premisa de la constancia de la velocidad de la luz? Einstein ni siquiera se plantea la posibilidad de que puedan existir otras ecuaciones de transformación alternativas a las de Lorentz que también preserven la constancia de la velocidad de la luz.
 
   Las transformaciones de Lorentz no son únicas. Aunque Einstein las desconocía existen, en efecto, otras ecuaciones de transformación que también preservan la constancia de la velocidad lumínica: las nuevas transformaciones relacionales, muy fáciles de conseguir.
 
   En consecuencia, la disyuntiva anterior, bien planteada y resuelta por Einstein al rechazar las transformaciones de Galileo y la hipótesis del éter lumífero, da paso a esta nueva disyuntiva: ¿Transformaciones de Lorentz ö transformaciones relacionales? Ya que ambos tipos de ecuaciones de transformación son consistentes con la constancia de la velocidad de la luz, ¿cuáles son las correctas? ¿Cuáles son incorrectas y cuáles son válidas?
 
   Dejaré que sea el lector el que decida resuelva esta disyuntiva según su propio criterio. Pero para no vuelva a repetirse el primer gran error de Einstein será conveniente recordar los siguientes puntos:
 
    1) Las transformaciones de Lorentz son contradictorias en sí : Según las transformaciones de Lorentz, la fórmula de la dilatación del tiempo relativista entre dos sucesos, entre el tic y el tac de un reloj C, por ejemplo, depende de la velocidad relativa entre los observadores A y B, siendo los observadores A y B los que relacionan sus correspondientes registros espaciotemporales mediante las transformaciones de Lorentz. Pero una vez ya se ha supuesto que el tiempo es relativo a la velocidad relativa entre A y B, ¿por qué no se lo supone también relativo a la velocidad relativa entre C y A y a la velocidad relativa entre C y B? El presente problema involucra, en general, a 3 entes A, B y C, y no sólo los 2 entes A y B que aparecen en las transformaciones de Lorentz.
 
     (Además es fácil demostrar que al igual que la dilatación del tiempo relativista da lugar a la paradoja de los gemelos temporal, la contraccion de longitud de Lorentz da lugar a una “paradoja de los gemelos espacial”)
 
    3) Las transformaciones de Lorentz prohiben velocidades no locales superiores a “c“, luego son incompatibles con la absoluta relatividad del movimiento . Las transformaciones de Lorentz no tienen en cuenta que la conocida constante “c“, tan sólo puede representar la máxima velocidad local de la luz. De lo contrario sería imposible establecer la absoluta  relatividad del movimiento. Este tercer punto es el punto capital para entender por qué las transformaciones de Lorentz son contrarias a la relatividad del movimiento.
     Para conseguir establecer la absoluta relatividad del movimiento, y puesto que las rotaciones absolutas en el espacio absoluto de Newton carecen de sentido, hay que admitir primero que existen velocidades no locales superiores a “c“. Las estrellas de nuestra propia galaxia, por ejemplo, presentan velocidades transversales (ortogonales a la dirección radial) relativas a la tierra muy superiores a “c” (véase la nueva revolución copernicana). Pero las transformaciones de Lorentz prohiben velocidades, aunque no sean locales, superiores a “c”; luego son incapaces de comprender la absoluta relatividad del movimiento.
       Según las transformaciones de Lorentz o la teoría de la relatividad, a pesar de que presume haber eliminado el espacio absoluto de Newton, existen aún rotaciones absolutas. La teoría de la relatividad de Einstein aún considera que la tierra está dotada de un movimiento de rotación absoluto sobre sí misma. Pero si el espacio absoluto de Newton ya no existe, ¿rotación absoluta con respecto a qué?
       La pura evidencia: No hace falta sofisticados aceleradores de partículas, basta el simple testimonio de los sentidos, para verificar empiricamente que existen velocidades no locales superiores a la constante “c”
 
    Las nuevas transformaciones relacionales preservan la constancia local “c” de la velocidad de la luz (y sólo la local. Las velocidades no locales pueden ser infinitamente superiores a “c”, motivo por el cual las transformaciones relacionales tan sólo son válidas localmente). Son también acordes con la experiencia de los relojes lumínicos y con el método de comparación mútuamente simétrico que se explica en el artículo La relatividad del tiempo. El tiempo de la relatividad. Por otro lado, la suma relacional de velocidades coincide con la suma relativista de velocidades, de lo contrario no se preservaría la constancia local de “c“ (ver pág. 51 de La paradoja de los gemelos de la teoría de la relatividad de Einstein).
       Es necesario un nuevo principio de inercia generalizado que permita comprender las velocidades no locales superiores a “c” y que, en virtud de ello, permita establecer la absoluta relatividad del movimiento. Que elimine, por fin, las dicotomías de Newton-Einstein ’sistema inercial-sistema no-inercial’ o ‘movimiento verdadero-movimiento aparente’.
 
 
   Para acabar con el primer gran error de Einstein recordaré una insoslayable condición que precede a todo posible intento de “verificación” empírica: verificar, constatar y examinar con la máxima minuciosidad que la teoría no sea contradictoria. Toda teoría contradictoria es falsa, y toda “verificación” empírica de una teoría contradictoria es una farsa ¿O acaso los defensores de la relatividad pretenden aún convencernos, mientras se escudan en el pobre y tosco argumento epistemológico de la “verificación” empírica, que la teoría de la relatividad de Einstein representa ’la’ verdad absoluta? Que poco filosófico… Cuan alejado de la verdad… (En realidad, como demuestran los relojes lumínicos, la relatividad está refutada por la experiencia desde el mismo instante en que nació. Ver DARK MATTER
 
   Hay filosofías más allá de la tabula rasa y del empirismo puro de John Locke. El conocimiento es conocimiento de ideas. Habrá claridad cuando “filtremos” la realidad a través de las ideas adecuadas.
 
 

Comments 6 Comments »

    The new Lorentz’s transformations: http://vixra.org/abs/0909.0022

The new Lorentz’s transformations (II): http://vixra.org/abs/0910.0032 

   The new Lorentz’s transformations (III): http://vixra.org/abs/0910.0033

 

    Los enlaces arriba apuntados corresponden a viXra.org.

 

    En el primero se presentan las nuevas transformaciones relacionales que sustituyen las transformaciones de Lorentz-Einstein.

    En el segundo se demuestra que las transformaciones de Lorentz-Einstein son contradictorias. Además son incompatibles con la absoluta relatividad del movimiento.

    En el tercer enlace se demuestra que para explicar la constancia de la velocidad local de la luz, las transformaciones relacionales no necesitan postular ni la dilatación del tiempo ni la contracción de longitud de Lorentz-Einstein.

 

-La relatividad del tiempo.El tiempo de la relatividad: alipso.com

        -el fin del espaciotiempo roto.

-Algunos ejemplos de aplicación de las transformaciones relacionales en ‘Sobre la dilatación del tiempo y la contracción de longitud de Lorentz-Einstein’:
    Alipso.com (documento Word)
      monografías.com

 

Comments 1 Comment »

 

(TRACTATUS PHYSICO-PHILOSOPHICUS)

LA PARADOJA DE LOS GEMELOS DE LA TEORÍA DE LA RELATIVIDAD ESPECIAL DE EINSTEIN: http://www.bubok.com/libros/10519/La-paradoja-de-los-gemelos-de-la-Teoria-de-la-relatividad-de-Einstein

viXra. org: http://vixra.org/abs/0909.0022

EINSTEIN vs TEORÍA CONECTADA: http://teoraconectada.scoom.com/

 

DEMOSTRACIÓN SIN FÓRMULAS MATEMÁTICAS DE QUE LA TEORÍA DE LA RELATIVIDAD DE EINSTEIN ES FALSA

PALABRAS CLAVE: reloj lumínico, dilatación del tiempo, contracción de Lorentz, Einstein, relatividad especial, relatividad general, Efecto Doppler, redshift gravitatorio, transformaciones de Lorentz, paradoja de los gemelos

 

EL RELOJ LUMÍNICO

Un fotón se caracteriza por su frecuencia. Un reloj lumínico es el que se construye con la frecuencia de una luz monocromática (caracterizada por su frecuencia única) y cuyo funcionamiento, como el de cualquier otro reloj, se basa en la regla: ‘determinado número constante de oscilaciones = una unidad de tiempo’. Su calibre, que se escoge arbitrariamente, se define como el número de oscilaciones de la luz que determinan una unidad de tiempo. Cada 100000 oscilaciones un segundo, por ejemplo.

COMPARACIÓN MÚTUAMENTE SIMÉTRICA

Para estudiar la relatividad del tiempo necesitamos comparar relojes que sean idénticos. De lo contrario, si los relojes no fuesen idénticos y funcionaran ya a priori distintamente, de nada serviría compararlos.

Además esta comparación tiene que ser mútuamente simétrica. De lo contrario, si asimétricamente privilegiáramos ya a priori al reloj A con respecto al B o a al reloj B con respecto al A, de nada serviría aducir que las posibles ulteriores diferencias en sus respectivos registros temporales son una verdadera consecuencia de la relatividad del tiempo, pues tales diferencias podrían ser atribuidas a las asimetrías introducidas ya a priori en el método de comparación de los relojes idénticos.

Definición de ‘método de comparación mútuamente simétrico’: Dados dos observadores A y B, A utilizará para construir su reloj lumínico la frecuencia de un rayo de luz monocromática que B envía hacia A; y B utilizará para construir su reloj lumínico la frecuencia de otro rayo de luz, idéntico al anterior, que A envía hacia B. (Los rayos intercambiados son numéricamente distintos, hay dos rayos y no uno, y énticamente idénticos, los dos rayos, con total independencia de la frecuencia que pueda recibir el receptor, tienen la misma frecuencia desde el punto de vista del emisor: su frecuencia propia.)

Para no introducir ninguna asimetría en el método de comparación de relojes idénticos, A y B se intercambian sendos rayos lumínicos. (De hecho, si el método de comparación de dos relojes idénticos no fuese mútuamente simétrico, entonces estos dos relojes no serían en realidad idénticos.)

Sólo cuando se presupone, simétricamente, que A y B se relacionan intercambiando señales lumínicas tiene sentido empezar a reflexionar sobre la relatividad del tiempo. La relatividad relacional del tiempo. No absoluta. En caso contrario, ¿qué sentido tiene afirmar que el tiempo es relativo? ¿Existen aún movimientos absolutos? ¿Acaso un reloj es “consciente” de que se está moviendo con respecto a “no sabe qué” y, en consecuencia (‘en consecuencia’ según la relatividad, claro), “sabe” que tiene que dilatar el tiempo que registra? ¿Es consciente un fotón, que al igual que cualquier otro reloj se caracteriza por su calibre o frecuencia, que para él, según sostienen ciertas lumbreras que aún defienden la relatividad, “el tiempo no pasa”? ¿No resulta paradójico que el tiempo no pase para el propio instrumento encargado de medir el tiempo? (ver La paradoja del fotón atemporal, en la pág. 10 de La paradoja de los gemelos de la teoría de la relatividad de Einstein )

Para demostrar la verdad, no nos hará falta ni una sola fórmula matemática.

LA DILATACIÓN DEL TIEMPO DE LA RELATIVIDAD ESPECIAL

A se considera en reposo y B se mueve a una determinada velocidad con respecto a A. A mide el tiempo con un reloj lumínico construido con la frecuencia de un rayo de luz que B envía hacia A.

B se considera en reposo y A se mueve a una determinada velocidad con respecto a B. B mide el tiempo con un reloj lumínico construido con la frecuencia de un rayo de luz que A envía hacia B.

A y B son simétricos y utilizan el método de comparación de relojes mútuamente simétrico. Por la simetría del movimiento, la velocidad de B con respecto a A es la misma que la velocidad de A con respecto a B (salvo signo). ¿Para quién de los dos el tiempo transcurre más despacio, o más rápido? ¿A o B? ¿B o A?

En el ejemplo precedente, el método de medición para averiguar una posible relativización del tiempo se ha sustentado en una comparación mútuamente simétrica, Para no introducir ninguna asimetría ya a priori, A y B se han intercambiado sendos rayos lumínicos, con los que han construido sendos relojes lumínicos. Es fácil de ver que con tales relojes, que son idénticos y funcionan relacionalmente por intercambio de luz, el tiempo transcurre exactamente igual para A que para B. Luego, la dilatación del tiempo de la relatividad no existe. (El efecto Doppler que detecta A para el rayo de luz que B envía hacia A es exactamene el mismo, por la simetría del movimiento, que el efecto Doppler que detecta B para el rayo, idéntico al anterior, que A envía hacia B.)

Sin sofismas. No hace falta un número infinito de relojes, bastan dos, para demostrar que la dilatación del tiempo de la relatividad especial es falsa. (La “demostración” relativista de la dilatación del tiempo sustentada en el famoso reloj de espejos, ideado por Einstein y que aparece descrito en ‘el fin del espacio-tiempo roto‘, es un sofisma: se basa aún en la ya superada métrica del teorema de Pitágoras, que es una métrica absoluta, no relacional.)

La relatividad especial es falsa.

¿Que la dilatación del tiempo está “verificada” empíricamente con suma precisión? ¿Cómo lo está? Con tramposos mesones, muones, relojes atómicos,… y toda esa extrañísima fauna que la escuela relativista usa a su antojo para intentar convencernos -engañarnos- de que las piedras caen hacia arriba y los círculos son cuadrados. ¿Cómo se garantiza que semejante tipo de “relojes” puedan ser idénticos? Si se consigue verificar que dos partículas tienen una distinta vida media, esto nunca significa que se haya conseguido verificar con “suma precisión la dilatación del tiempo de Lorentz, sino que estas dos partículas en realidad son distintas, no son “relojes” idénticos. Además, las personas sensatas, cuando quieren concertar una cita, convienen en verse cuando las manecillas de sus respectivos relojes están en determinada posición, no cuando ya se hayan estropeado o dejado de existir, un determinado número estadístico de relojes de determinada vida media, o determinada fecha de caducidad.

La teoría relacional se puede permitir el lujo de dudar incluso del concepto ‘fotón’: la frecuencia de la luz, esté o no la luz compuesta de fotones, es algo que se mide a diario en el más humilde de los laboratorios.

No hace falta ni recurrir a evidencias empíricas para refutar la relatividad especial. Ha sido suficiente con pensar simétricamente para demostrar que la dilatación del tiempo es falsa.

Las transformaciones de Lorentz de la relatividad especial son un mero juego matemático que no tiene ni pies ni cabeza. Son absurdas. Hay que refutar las transformaciones de Lorentz de Einstein y sustituirlas por las nuevas transformaciones relacionales de la teoría conectada.

EL REDSHIFT GRAVITATORIO Y LA RELATIVIDAD GENERAL

El redshift gravitatorio es un fenómeno comprobado empíricamente: Dado un rayo de luz que se propaga en dirección vertical, está comprobado que los observadores estacionarios situados a un mayor potencial gravitatorio (mayor distancia al centro de la fuente gravitatoria, mayor “altura”) miden una menor frecuencia lumínica que los situados a un menor potencial (menor altura).

A se encuentra a mayor altura que B. A mide el tiempo con un reloj lumínico construido con la frecuencia de un rayo de luz que B envía hacia A. Como A está a mayor altura que B, debido al redshift gravitatorio, el reloj de A funcionará más despacio que el reloj de B.

B se encuentra a menor altura que A. B mide el tiempo con un reloj lumínico construido con la frecuencia de un rayo de luz que A envía hacia B. Como B está a menor altura que A, debido al redshift gravitatorio (en este caso sería mejor llamarlo “blueshift”. Pero como la estructura matemática de la relatividad es asimétrica, el lenguaje ordinario que genera cuando se la intenta explicar es también asimétrico), el reloj de B funcionará más rápido que el reloj de A.

A y B utilizan el método de comparación de relojes mútuamente simétrico, pero no son simétricos. El párrafo anterior no es válido si intercambiamos A por B y B por A, pues si A se encuentra a mayor altura que B, entonces B sabe que B está a menor altura que A y, por tanto, B, lo mismo que A, reconoce que A se encuentra a mayor altura que B.

Es fácil de ver que ambos estarán de acuerdo en que el tiempo es relativo a la altura (al potencial gravitatorio) y que el tiempo de A transcurre más despacio que el tiempo de B. Luego, el tiempo va más despacio a mayor altura.

La métrica de Schwarzschild de la relatividad general afirma lo contrario de lo que demuestra el reloj lumínico, que “el tiempo va más rápido a mayor altura”. Luego es falsa.

Si la métrica de Schwarzschild es falsa, entonces las Ecuaciones de Einstein de campo gravitatorio, a partir de las cuales se deduce la métrica de Schwarzschild, son falsas. (http://www.kiliedro.com/index.php?option=com_content&task=view&id=449)

¿Que la relatividad general está “verificada” empíricamente con suma precisión? Más aún lo está el redshift gravitatorio. Además nos podemos permitir el lujo de no utilizar ni siquiera el concepto ‘fotón’: la frecuencia de la luz es algo que se mide a diario en el más humilde de los laboratorios.

Por mucho que los relativistas intenten persuadirnos, la experiencia, el redshift gravitatorio, jamás ha “verificado” empíricamente la relatividad general. Al contrario, la refuta con meridiana claridad.

La relatividad general es falsa.

La teoría de la relatividad, especial + general, es falsa.

En realidad es la pura lógica la que ya ha refutado con meridiana claridad la teoría de la relatividad. Relativistas, por muchos que sean los intereses en juego, ¿a quién pretendéis aún engañar?

No hace falta recurrir a la experiencia para ver que la relatividad destroza la lógica.

No hacen falta fórmulas matemáticas para demostrar que la relatividad es falsa. Cierta mentira. Para demostrarlo, como acabamos de comprobar, basta con un simple “cálculo de proposiciones”.

El tiempo de la relatividad ha llegado a su fin.

LA RELATIVIDAD DEL TIEMPO. RELACIONAL Y NO ABSOLUTA

Sólo después de habernos asegurado una total simetría, relojes lumínicos idénticos y método de comparación mútuamente simétrico, es posible empezar a reflexionar con sensatez sobre la relatividad del tiempo. Si A y B no son simétricos, entonces tal vez es posible que el tiempo muestre su naturaleza relativa. Si A y B son simétricos, entonces es del todo imposible: el tiempo tiene que transcurrir exactamente igual para ambos. Lo contrario sería contradictorio. Idea de no armonía nunca. Paradójico. Lo real simétrico no es lo asimétrico irreal.

 ¡Quién no recuerda la fascinantemente fascinante contradicción de los gemelos! (http://teoraconectada.scoom.com/2009/08/20/la-contradiccion-de-los-gemelos/) Todas las gloriosas verificaciones de la escuela relativista acerca de la relatividad del tiempo son falsas. Mentiras ciertas que están infectadas por el movimiento absoluto implícito en la paradoja de los gemelos.

¿Que es el tiempo en sí el que es relativo? Esto es más absurdo aún que el metafísico tiempo absoluto de Newton. Sobran comentarios.

¿Que es el tiempo el que es relativo en sí y su relatividad es independiente de los tipos de relojes usados para verificarla? Entonces ¿por qué la escuela relativista se preocupa tanto en elegir tan celosamente sus tan “precisos” relojes? ¿Por qué no “verifica” el redshift gravitatorio con un reloj de péndulo?

El fenómeno del redshift gravitatorio lumínico se deduce, desde el punto de vista de la teoría, a partir del elemento de matriz temporal de la métrica del espaciotiempo: ¿No significa esto que el tiempo al que la teoría se refiere es el tiempo registrado por un reloj lumínico, y no otro? ¿Por qué la teoría de la relatividad es incompatible con el reloj lumínico? (Es fácil demostrar que según la relatividad general, en un campo gravitatorio el funcionamiento del famoso reloj de espejos de Einstein depende de su orientación espacial, otra de las tantas cosas de la relatividad que no tienen ni pies ni cabeza. La teoría conectada permite demostrar que el reloj de Einstein se comporta igual que un reloj lumínico.)

El pensamiento lúcido nunca convierte lo simétrico en asimétrico. Una teoría está obligada a definir coherentemente, sin trampas y sin una ulterior necesidad de tener que rectificar mediante asimetrías a priori una vacilante definición inicial, lo que ella entiende por ‘reloj’. La relatividad es incapaz de hacerlo. La relatividad se niega a definir lo que ella entiende por ‘reloj’. Cualquier definición que ensaye la aboca al absurdo y a la contradicción. Por eso se puede permitir la estulta libertad de elegir el extraño reloj que le venga en gana en cada caso para “verificar” lo que se le antoje “verificar· y, por eso mismo, no se (le) puede permitir la astuta libertad de que elija en cada caso el reloj que le venga en gana: que permanezca obligada a elegir el que le permita “verificar” empíricamente todas sus extrañas estupideces. ¡Cómo la relatividad de Einstein va a definir qué es un reloj si no comprende lo que es el movimiento, si aún cree en los movimientos absolutos y verdaderos de Newton!

Nunca nadie sabrá qué es ‘el’ tiempo (admito, al menos, que yo no lo sé). Sin embargo, la relatividad del tiempo no es nada misterioso: tan sólo hace referencia a la comparación relacional de las oscilaciones de la luz. Si el tiempo es relativo, entonces es relacional. (En tanto que las coordenadas espaciales también son relacionales y el espacio absoluto no existe, algo similar le dijo Leibniz a Newton, pero, claro está, no fue Leibniz el que supo crear la teoría de Newton.)

El tiempo tiene que ser amoldado a la invariancia universal de las leyes físicas. Puesto al servicio de la absoluta relatividad del movimiento.

La nueva revolución copernicana: La teoría conectada.

P.D.: Pregunta: ¿Por qué la velocidad local de la luz es la misma para todos los observadores? Respuesta: Porque para todos los observadores locales la luz recorre exactamente la misma longitud en exactamente el mismo tiempo. La contracción de longitud y la dilatación del tiempo de Lorentz no existen.

Fantásticas y más de un siglo más actuales que las de Lorentz-Einstein, en próximos artículos iré explicando (por si todavía queda alguien que, por ser demasiado inteligente, todavía no las entiende.. o no le interesa entenderlas) cómo funcionan mis nuevas transformaciones relacionales.

XAVIER TERRI CASTAÑÉ

22 de Septiembre de 2009

 

alipso.com

Es el fin del espaciotiempo roto.

     Sobre la dilatación del tiempo y la contracción de longitud de Lorentz-Einstein:
    Alipso.com (documento Word)
      monografías.com

Comments 11 Comments »

(TRACTATUS PHYSICO-PHILOSOPHICUS)

LA CONTRADICCIÓN DE LOS GEMELOS

Dos entes A y B, o dos entes B y A, mantienen una relación perfectamente simétrica. A dice: ‘soy hermano de B’. Entonces, en perfecta simetría, B dice: ‘soy hermano de A’. A dice: ‘mi edad duplica la de B’. Secnotne, simetría perfecta en también, B dice: ‘mi edad duplica la de A’.

       Imaginemos dos entes gemelos A y B que, desde una determinada distancia inicial por ambos bien conocida, se están aproximando mutuamente en movimiento relativo rectilíneo uniforme, en sentido opuesto y con la misma celeridad constante con respecto a la carretera (por tanto, sea la que sea, la celeridad relativa de B con respecto a A es la misma que la de A con respecto a B). Aunque podrían serlo, no es necesario que los gemelos A y B sean gemelos, incluso podrían ser simples colegas de diferentes edades. Aunque podría serlo, no es necesario que dicha distancia inicial sea astronómica, un colega puede partir de Girona y el otro de Barcelona. Tampoco es necesario que viajen en muy veloces naves espaciales interestelares, tan galácticas. Pueden viajar en sendos coches convencionales, algo lentos incluso. Supongamos que ahora, en este preciso instante, sus respectivos relojes, que son idénticos, están sincronizados (una forma de sincronizarlos, teniendo en cuenta que la celeridad de cada ente con respecto a la carretera es la misma, consistiría en que un tercer ente situado en el punto medio de dicha carretera lanzara sendas señales simultáneas hacia A y B para “poner a cero” sus relojes).
       El ente A se autoconsidera en reposo mientras observa que B se le aproxima a una cierta celeridad, no necesariamente elevada y siempre constante. Recíprocamente, desde el punto de vista de B, es él el que, con idéntico derecho al de A, tiene derecho a considerarse en reposo. Por tanto, el ente B se autoconsidera en reposo mientras observa que A se le aproxima a una cierta celeridad, simétricamente la misma celeridad que antes A observaba sobre B. Ya que el tiempo es relativo a la celeridad relativa, puesto que “los relojes en movimiento andan más despacio”, ¿cuál de los dos entes es el que menos habrá envejecido desde el inicio del viaje hasta que se crucen en el mismo punto de la carretera? (La verdad es simple. Supongo que el lector ya sabe la respuesta acertada. Pero aún debe ser usted cauto y no precipitarse, pues aún nos las habemos con los demasiado inteligentes -retorcidos- argumentos del relativismo. No obstante, sugiero al lector que retenga esa lógica respuesta en su mente para que así, a lo largo de las próximas páginas, pueda ir verificando que, desde luego, se trata de la respuesta acertada.)
       A y B, o B y A, son (casi) unos ignorantes del todo: aunque ya conocen las teorías de Newton, teorías que ellos respetan y admiran, ignoran la moderna teoría de la relatividad especial de Einstein. No obstante, a semejantes entes, se les ocurre hacer un sencillo experimento: medir la velocidad de un rayo de luz -de un fotón- en el vacío. Así, tras varios ensayos, consiguen comprobar que el resultado de tal experimento acaba siendo siempre el mismo. Tal experimento siempre reproduce el mismo, para ellos, inesperado resultado: con total independencia de su celeridad relativa, los dos entes siempre obtienen un valor idéntico para la velocidad (módulo) del rayo de luz: la constante c=300.000 km/s. ¡Sorpresa! ¡Para sumar las velocidades no hay que sumar las velocidades! Un fotón, con total independencia de si lo “perseguimos” o nos “alejamos” de él, siempre nos ofrece la misma velocidad. Si nos alejamos de él, por ejemplo, a 100 km/h= 0,028 km/s, el “sentido común” parece indicarnos que su velocidad total con respecto a nosotros se obtendrá a partir de una simple suma: (c+0,028) km/s. Sin embargo, A y B acaban de comprobar experimentalmente que, de hecho, nunca ocurre así: el módulo de la velocidad -celeridad- de un fotón nunca admite “sumas” y resulta ser siempre igual a “c”. A raíz de este preciso experimento y a pesar de la evidente imposibilidad de conciliar el resultado obtenido con sus caras teorías de Newton, acaban por convencerse de la veracidad de la premisa que afirma que la celeridad de la luz es constante para todos los observadores -como es el caso de A y B- cuyo movimiento relativo sea rectilíneo uniforme.
       Tal premisa es sorprendente. Desagradable y molesta. Contradice la ley de la suma de velocidades newtoniana. Contradice, inoportuna e insidiosamente, las únicas y caras teorías que hasta ahora ellos conocen, las teorías de Newton. Pero por rarísima fortuna, tanto A como B no son extrañas antinomias metafísicas que están de efímero paso por este mundo, contemplando cómo los altísimos pedruscos caen hacia arriba desde más arriba pero directos hacia sus pétreos y telúricos cráneos. Son entes independientes e inteligentes, elevados espíritus inspirados por la eterna búsqueda de la verdad. No tienen el menor reparo -es más, creen incluso que es su libre obligación ética- en refutar una teoría si ésta se descubre falsa o absurda. Son filosóficos seres. No les preocupa que por mirar hacia las distantes y tan altas estrellas, sin ni siquiera darse cuenta de lo que discurre por debajo de sus mismísimos pies, puedan tropezar con algún pedrusco y caer dentro de cualquier tramposo pozo que les aceche desde cualquier inesperado lugar del camino. Anteponen la verdad a sus propios intereses. Deciden, aun a su pesar, refutar las únicas teorías que hasta ahora ellos conocen, las muy geniales e intocables teorías de Newton. Pero a la par, conscientes de su socrática ignorancia, se disponen a buscar y crear alguna nueva verdad. De hecho no les queda otra alternativa. Están obligados a construir una nueva teoría que sepa “sumar” velocidades y que sea consistente con la tan sorprendente premisa acerca de la constancia de la velocidad lumínica.
       B y A, o A y B, son alquimistas de espíritu. No les importa la materia, sino las leyes que la rigen. Con esfuerzo, con un poco de matemáticas y un algo de física, con unos cuantos gramos de inmaterial filosofía y con una pizca de lógica que se evapora, con muchas gotas de genialidad, consiguen reinventar la teoría de la relatividad especial de Einstein. Crean así, superando las teorías newtonianas, la teoría de la relatividad especial de Einstein.
       Es de este modo, con su tetradimensional y flamante minkowskiniana nueva teoría, como consiguen explicar la inesperada constancia de la velocidad lumínica. Al precio ¿elevado? de postular una nueva conceptualización del tiempo: un nuevo tiempo que reemplaza al viejo tiempo absoluto newtoniano y que ahora resulta ser relativo a la velocidad. En concreto, relativo a la velocidad tal cual lo dictamina la fórmula (2). Así pues, A y B ya conocen ahora todas las principales fórmulas relativistas: las transformaciones de Lorentz, la métrica tetradimensional de Minkowski,… y la susodicha fórmula relativista de la dilatación del tiempo (2).
       A y B, o B y A, críticos cartesianos falsacionistas, creen que es bueno dudar, por perfecta que parezca, de cualquier intocable teoría. Deciden, pues, someter a prueba incluso a su propia teoría (que al fin y al cabo es una teoría muy limitada: no es aplicable entre entes acelerados ni para entes que gravitan). En concreto, quieren constatar la hipotética veracidad de la relativista fórmula (2) sobre la dilatación del tiempo, según la cual, expresado vagamente en lenguaje ordinario, “los relojes en movimiento andan más despacio”. Por todo ello, cuando al cabo de un rato se cruzan en el punto medio de la carretera que une los respectivos orígenes, Barcelona y Girona, desde los cuales partieron A y B, A predice, con el uso de la citada fórmula, que el reloj en movimiento de B ha retrasado 7 diezmilmillonésimas de milmillonésimas de micronanosegundo con relación al suyo. Según A, él ha permanecido siempre en reposo mientras B se movía hacia su encuentro, acercándosele a determinada celeridad constante. Por simetría, B predice lo muy idéntico que A y lo muy al revés que A. Lo mismo y lo contrario. Según B, es él el que siempre ha permanecido en reposo entre tanto que A se estaba moviendo hacia su encuentro. Por tanto, según B, es el reloj en movimiento de A el que en realidad ha retrasado 7 diezmilmillonésimas de… ¡A pesar de que disponen de la misma teoría no consiguen ponerse de acuerdo!
       ¿Cuál de los dos es el que menos ha envejecido? De los dos tiempos distintos, no iguales, que reclama la monádica fórmula relativista (2) ¿cuál es el que se corresponde con A y cuál es el que se corresponde con B? El ente A dice: ‘Yo estoy en reposo y es B el que se mueve’ y ‘B ha envejedido menos que yo’. El ente B dice: ‘Yo estoy en reposo y es A el que se mueve’ y ‘A ha envejecido menos que yo’. ¡Lo contrario y lo mismo! La contradicción resulta mismamente evidente. Pero nada hay en el presente ejemplo, ninguna excusa relativista posible, que permita romper la simetría éntica entre A y B. La anterior justificación -¿”solución” acaso?- relativista a la ‘paradoja de los gemelos’ no es aplicable al presente caso de la ‘contradicción de los gemelos’. En virtud de la simetría según la velocidad del movimiento rectilíneo uniforme (3), es imposible que ambos entes a la vez puedan tener razón en cuanto a cuál de los dos es el que asimétricamente ha salido “favorecido” por la relatividad cinemática del tiempo. Tal vez, ya que no se desplazan en galácticas naves espaciales y su velocidad relativa es pequeña comparada con la de la luz, tan sólo discutan por culpa de unas irrisorias 7 diezmilmillonésimas de milmillonésimas de micronanosegundo, pero basta un infinitésimo intervalo de tiempo de discrepancia para que la contradicción resulte infinita. Absoluta y total. No hay “contradicciones infinitésimas”, algo es contradictorio o no lo es.
       Por todo ello, la respuesta acertada a la anterior pregunta ‘¿cuál de los dos entes es el que habrá envejecido menos desde el inicio del viaje hasta que se han cruzado en el mismo punto de la carretera?’ es, desde luego, la que el lector de las acertadas respuestas aún retiene en su mente: ninguno de los dos. ¡El tiempo ha transcurrido exactamente igual para ambos! Muy cierto es que a veces pueden existir varias maneras de detectar diferentes tipos de asimetrías en estructuras argumentales aparentemente equilibradas, pero en esta presente historia la simetría entre A y B es infinita. Total y absoluta. Ninguno de los dos entes ha gozado de privilegio alguno. Es del todo imposible hallar ningún tipo de asimetría en la presente historia que permita justificar unidireccionalmente la dilatación del tiempo relativista (2).
       La única posibilidad lógica que queda para eliminar la presente contradicción de los gemelos es afirmar, digan lo que quiera el relativismo y la fórmula (2), que para ambos “gemelos” ha transcurrido exactamente, sin duda alguna posible, el mismo tiempo (cosa que, continúo insistiendo, no equivale a negar la naturaleza relativa del tiempo, pues asumir a priori la naturaleza relacional de la coordenada temporal equivale a asumir a priori la absoluta relatividad del tiempo. Pero sobre lo que no puede quedar ninguna duda es que en el presente caso en concreto el tiempo relacional para B según A tiene
que ser exactamente el mismo que el tiempo relacional para A según B).
       A y B son ignorantes del todo pero no del todo ignorantes. Son entes filosóficos, inteligentes e independientes. Son entes que son seres (en todos los sentidos posibles de ‘seres’). Por rarísima fortuna, a diferencia de los antinómicos sabelotodo relativistas, no tienen el menor reparo en refutar una teoría si ésta se descubre absurda o falsa. Antes ya habían refutado, a pesar de ser su más caro genio, a Newton. Antes ya habían descubierto, aun a su enorme pesar, que las caras teorías de Newton ya no les servían para nada. Ahora acaban de descubrir ¡vaya tragedia! que incluso la muy nueva teoría que ellos mismos han logrado crear, la relatividad especial de Einstein, en tanto que, a través de la fórmula (2), es la responsable de la “infinitésima contradicción” de los gemelos, tampoco les sirve para nada: les vale para nada porque para nada les vale. Mas… ¿nada vale?

       Humana o divina, demasiado divina, ¿existe alguna ley eterna? Algunos historiadores sostienen que el gran Pitágoras ahogó al discípulo estúpido que se atrevió a demostrar la existencia de los números irracionales.
       ¿Cómo se puede ser un tan gran estúpido? Lo obscuro agrede lo lumínico. Es (im)propio del tonto con-fundir el arriba y el abajo. Todo fluye por el camino de lo paradójicamente coherente…  

       Es un insulto a la más elemental de las inteligencias que los relativistas quieran persuadirnos de que la paradoja de los gemelos no es ninguna contradicción lógica. Uno no es dos. La “solución” ofrecida por los relativistas consiste en afirnar que uno de los dos gemelos es el que durante todo el trayecto, incluso cuando no ha habido aceleraciones realtivas, “se ha movido de verdad”.

       Como Galileo y Newton, Einstein aún distingue entre movimientos verdaderos y movimientos “aparentes”.

       Ser y no ser.

       Ha llegado la hora para una nueva revolución copernicana.

Xavier Terri

 

Las nuevas transformaciones relacionales: viXra. org: http://vixra.org/abs/0909.0022

La relatividad del tiempo. El tiempo de la relatividad: alipso.com

La paradoja-contradicción de los gemelos: http://www.bubok.com/libros/10519/la-paradoja-de-los-gemelos-de-la-teoria-de-la-relatividad-de-einstein

Sobre la dilatación del tiempo y la contracción de longitud de Lorentz-Einstein:

Alipso.com (versión HTML)

monografías.com

Comments 2 Comments »